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Martes 26 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Sobre la guerra en Irán

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Si sobre algún episodio noticioso actual los colombianos han sido deficientemente informados por los medios de comunicación, ese es el conflicto bélico que enfrenta a Israel y E.E. U.U. con Irán.

Durante años, gobernantes israelíes y el sionismo internacional han pretendido volver realidad el Gran Israel, cuyo territorio anhela extenderse desde el río Éufrates hasta el Nilo y abarcar extensos territorios de Oriente Medio. Tras tal quimera, han propuesto infructuosamente a varios presidentes norteamericanos que ese país e Israel enfrenten bélicamente a Irán para apabullar al gran oponente de dicho sueño. Irán, país de cultura milenaria, hunde sus cimientos en el creador del Imperio persa, Ciro el Grande, quien nació cerca del estrecho de Ormuz hace cerca de 2.500 años.

A finales de 2025, Benjamin Netanyahu y el director del Mossad convencieron a Donald Trump de atacar y, el pasado 28 de febrero, E.E. U.U. e Israel agredieron a Irán, empezando la guerra que tiene enredados a Trump, a E.E. U.U. y a la economía norteamericana.

Trump creyó que sería como en Venezuela, desoyó a sus asesores y al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, quienes pidieron no atacar a Irán. Erróneamente, lo agredió militarmente. Pronto fue evidente que el asunto era complicado y comenzó una guerra de desgaste en la que Irán ha demostrado tener gran fortaleza, disciplina y eficiencia en el terreno; puso contra las cuerdas a E.E. U.U., tiene del “cogote” a Israel y ha sido un hábil negociador en materia diplomática.

Trump, jactanciosamente, anuncia que Irán está en la lona; da un paso adelante, otro atrás, uno al costado y otro de lado; hace conjeturas, pero informes de inteligencia norteamericana y analistas en geopolítica afirman lo contrario sobre su capacidad bélica. Expresan que, en el terreno, Irán ha sido sólido, que E.E. U.U. ha improvisado y que ahora, cuando Irán anuncia no tener afán en terminar la guerra y fija líneas rojas, Trump habla de cautela, pero busca proclamar un quimérico triunfo y salir del asunto.

En E.E. U.U. la situación es delicada: la gasolina, el combustible de avión y los productos en los supermercados están costosos; los mercados de bonos están inestables y el alto precio de los fertilizantes amenaza la próxima cosecha.

Irán no cederá respecto del estrecho de Ormuz, que durante más de dos mil años ha sido parte de su geografía; E.E. U.U. trató de tomárselo bélicamente, pero fracasó. Norteamérica e Israel asesinaron al ayatolá Ali Khamenei y a la cúpula religiosa y militar iraní creyendo —al estilo de The Sopranos— ganar así la guerra, ignorando el significado que para los chiitas tiene el martirio.

Acertadamente, Joe Biden, Barack Obama, Bill Clinton y George W. Bush no oyeron los cantos de sirena de Netanyahu y el Mossad sobre Irán.

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