Miles de santandereanos se sienten hoy decepcionados del Comité para la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán, después de haber declinado las banderas de una lucha regional ante el candidato Iván Cepeda, quien no solo es respaldado por el gobierno de Gustavo Petro, sino también por los ex comandantes de las Farc y demás grupos guerrilleros activos en Colombia.
El arquitecto y estructurador de la fracasada política de la Paz Total llegó a Bucaramanga para llevarse en su mochila más de 17 años de reclamaciones ciudadanas en defensa del agua en Santander, las cuales se consolidaron con el tiempo gracias a la sociedad en general, incluyendo gremios, empresarios y la gran mayoría de medios de comunicación. 17 años en los que el mayor de sus activos y su fortaleza, era no pertenecer a ningún color político, como fuente de su existencia, porque se suponía que cuando hablaba el Comité, hablaba la región.
Nadie discute el derecho de cualquier colombiano -y de cualquier organización- a tener preferencias políticas, pero quienes pidieron respeto durante casi dos décadas para que no se utilizara la causa con fines políticos, no debieron de un día para otro subirse a una tarima de campaña y pretender seguir reclamando neutralidad. Esa decisión tomada por el Comité abrió una vertiente en su contra, porque la misma senadora y ex combatiente Sandra Ramírez manifestó que ellos son una de las formas de lucha que han tenido los alzados en armas en Colombia, cuando la única bandera que debía primar era la del agua.
Hoy el Comité le debe una gran explicación a la región, pero muchos están seguros de que no la van a dar, porque ya han demostrado con suficiencia, que uno de sus recursos son la aniquilación moral del contrario acusándolo de estar en contra del Páramo y convirtiéndolo así en un enemigo del departamento.
Pero eso se acabó el 12 de junio de 2026, porque ese día perdieron lo más importante que tenían: el monopolio moral de una causa. Y ahora, ¿a quién es que van a representar?












