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Domingo 21 de junio de 2026 - 01:00 AM

Análisis de las elecciones presidenciales (III): Los errores de la campaña de Cepeda

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Antes de comenzar, escribo esta columna sin saber el resultado de la segunda vuelta en la elección presidencial. Hecha esta aclaración, me referiré a la campaña del candidato de izquierda, Cepeda, desde lo que creo que pasó, no desde lo que quisiera que hubiera pasado. Mi perspectiva es que dicha campaña tuvo varios yerros que vale la pena analizar, pues quien no reconoce sus fallos ni examina sus causas, no podrá avanzar en sus propósitos.

En primer lugar, fue una campaña hecha desde la izquierda para la izquierda, dejando de lado convocar a otras fuerzas políticas. Partamos de que el Pacto Histórico se consolidó como la fuerza política con más escaños en el Congreso y cuenta con una potencia electoral poderosísima, pues no están tan divididos, al momento de votar, como el centro y la derecha. Sin embargo, no les alcanza para ganar una campaña presidencial por sí solos. Al hacer una campaña desde la izquierda para la izquierda, no pudieron crecer, pues esos votos ya eran fijos. En este panorama, era obvio que el centro no iba a participar masivamente de esa campaña, máxime de que hace cuatro años, cuando negociaron con la izquierda, les fue como perros en misa.

En segundo lugar, el principal problema de esa campaña fue Petro. Fue tal su participación en la campaña de Cepeda que produjo tres efectos negativos: uno, ya no se sabía quién era el candidato, cosa gravísima en elecciones; en no pocos casos, parecía que Petro era el jefe de debate o el portavoz de Cepeda, lo que desvió el foco de atención pública que debió estar únicamente sobre este último. Dos, Petro tiene votos que ya estaban fijos para Cepeda, pero también los quita, por su particular forma de gobierno; entonces, entre más activo era Petro, Cepeda cosechaba menos votos. Tres, hubo ciertos discursos, acciones y promesas de Petro, en plena campaña electoral, que alejaron muchos votos de sectores de centro, que terminaron por desequilibrar la balanza. Por dar algunos ejemplos, el nombramiento de Daniel Quintero (personaje con mala imagen en Antioquia, incluso dentro de la misma izquierda), su campaña por una nueva Constitución (que, seamos sinceros, asusta a muchas personas) y su “paz total” (a la que bastantes colombianos acusan como la responsable de la crisis de seguridad y del incremento del reclutamiento de menores de edad), terminaron por alejar potenciales electores de Cepeda.

En tercer lugar, como si no fuera suficiente, Cepeda no mostró distancia alguna de Petro, ni convenció al electorado de centro de que él era diferente a Petro. Esto significó que sumó los votos de Petro, que eran fijos, pero perdió todos los votos de quienes quieren pasar factura a Petro, que no son pocos. Aquí hay que decirlo con claridad, muchos de los votos de Abelardo, el candidato de la derecha, no se deben a que lo quieran a él, sino porque quieren castigar con su voto al gobierno que está terminando.

Solo me queda esperar que las cosas vayan bien para Colombia, que quien pierda las elecciones pueda hacer oposición y contrapeso a quien gane, pues esto es bueno para la democracia.

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