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Domingo 28 de junio de 2026 - 01:00 AM

Los retos del ‘Tigre’

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Abelardo de la Espriella: 12.959.542 votos (49,66 % del total). Iván Cepeda: 12.708.712 votos (48,7 %). Ese fue el photo finish de los comicios electorales de hace una semana.

Personalmente, nunca había vivido unas elecciones presidenciales con tal nivel de tensión y ansiedad. Y, sin embargo, por fortuna, se salvó Colombia de caer en la trampa comunista que, en manos de una persona disciplinada y metódica como Cepeda, seguramente se hubiera extendido por décadas como sistema de gobierno, usando como instrumento el miedo y el sometimiento a los grupos narcoterroristas. Presuntamente, el plan ya venía en marcha desde comienzos del actual gobierno, según lo revelado esta semana por Noticias Caracol. De acuerdo con dicho informe, la nefasta y mal llamada ‘Paz Total’ —de la cual Cepeda es coautor— le habría entregado el control territorial a las bandas delincuenciales, a costa del llamado a retiro forzoso de generales y coroneles más grande de nuestra historia. En esta nueva era que comienza, que pague el que tenga que pagar.

Dice Cepeda, quien se demoró tres días en aceptar la derrota (después de exigir un escrutinio mesa por mesa del que salió mal parado), que su movimiento representa la mitad del país. Se equivoca: para empezar, la mayor parte de los votos que obtuvo no representan “su movimiento”, sino que fueron heredados del petrismo y descaradamente endosados. Esos votantes, además, estaban apoyando —incautamente— un proyecto comunista, disfrazado de socialdemocracia. Abrirles los ojos a esa realidad es otro gran reto.

Pero, por otro lado, la votación obtenida por Cepeda incluye un sinnúmero de personas que, intimidadas por los grupos terroristas, tuvieron que votar a favor de él. También incluye millones de empleados públicos y sus familias, cuyos contratos y subsistencia dependen del gobierno de turno, así como la presunta compra de votos. Sin estas “ayudas” (que también debemos erradicar), la votación de Cepeda hubiera sido supremamente inferior. De ahí que, basados en esa lógica, no pueda él afirmar, sin incurrir en una falacia, que sus votantes representan la mitad del país.

Sin embargo, y en gracia de discusión, es necesario reconocer que existe una proporción muy importante de la población que no votó por Abelardo y que tiene enormes dificultades y necesidades irresueltas.

Grandes retos enfrenta nuestro nuevo presidente electo, empezando por devolverle la dignidad, seriedad, competencia y honorabilidad a dicho cargo (y al Ejecutivo en general), así como enmendar el desastre causado por el actual gobierno en terrenos como el orden público, la confianza inversionista, la salud, el sistema pensional, el déficit fiscal, la inviable carga tributaria, la informalidad y la corrupción, entre muchos otros temas.

Pero uno de los desafíos más relevantes —si no el más importante— que tiene por delante ‘El Tigre’ es el de trabajar incansablemente para generar, de manera justa y equitativa, oportunidades para toda la sociedad y así poder soñar con aquella ‘Patria Milagro’ en la que, complementándose con el esfuerzo y los méritos de cada uno, podamos prosperar y vivir en paz.

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