Como lo anuncian los expertos en el tema, en los próximos meses hay altas probabilidades de que se produzca lo que se conoce como el fenómeno de El Niño, que puede afectar severamente al país en varios aspectos. Es producido periódicamente por un calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial y provoca alteraciones meteorológicas globales, como sequías intensas e incrementos extremos de temperatura.
En el territorio colombiano puede tener consecuencias muy severas, con alto impacto en lo económico, social y ambiental. Menos lluvias afectan a los páramos, quebradas y ríos, poniendo en peligro el abastecimiento de agua para el consumo humano en centenares de municipios; menos agua para los embalses de las hidroeléctricas, en las cuales se genera el 70 % de la electricidad del país; menos agua para las actividades agropecuarias, afectando cultivos y, desde luego, los ingresos económicos de los agricultores. La fauna, la flora y la biodiversidad también se verán afectadas. Las altas temperaturas también afectan severamente la calidad de vida de las personas, poniendo en peligro la salud. La sequedad y la sequía generalizada facilitan la producción de incendios forestales, por descuido, falta de prevención y también por la acción criminal de los pirómanos.
Muy oportuno que el nuevo presidente de la República haya anunciado que empezará desde ahora a recorrer los departamentos para reunirse con los gobernadores y alcaldes, para revisar los planes y proyectos regionales. Es prioritario, además, que se definan estrategias para enfrentar oportunamente los efectos negativos del fenómeno de El Niño. A varios ministerios, en especial, les corresponde actuar con prontitud en este aspecto, como al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, al de Agricultura y Desarrollo Rural, al de Salud y Protección Social, al de Minas y Energía y, desde luego, a las corporaciones autónomas regionales (CAR). Los medios de comunicación también pueden desempeñar un papel muy importante con la información adecuada para motivar al sector empresarial y a la ciudadanía en general a actuar con responsabilidad en el uso y ahorro del agua y la energía eléctrica, y en los cuidados para evitar incendios.
En este contexto, son fundamentales planes concretos para prevenir incendios de bosques rurales y urbanos, que, por descuido o irresponsabilidad, el fuego los destruye rápidamente, cuando han transcurrido décadas para su formación. Importante y admirable labor para prevenir o apagar incendios es la que les espera a los cuerpos de bomberos, a las autoridades de Policía y a los gobernantes, que deben asumir los costos económicos para evitar incendios por el fenómeno de El Niño y por el cambio climático y el calentamiento global, en aumento por los gases de efecto invernadero. Actualmente, varios países de Europa presentan altas temperaturas como nunca antes se habían registrado y sufrido.












