Este martes la Alcaldía de Bucaramanga será sede del encuentro entre el presidente electo, Abelardo de la Espriella, con autoridades departamentales y locales, en lo que el futuro mandatario ha configurado como su propio proceso de empalme en las regiones, una inédita fórmula de saltarse, aparentemente, la intermediación con los congresistas y, por otra parte, reconocer el triunfo alcanzado en ochenta y cinco de los ochenta y siete municipios de Santander.
Es, también, un espaldarazo a su gerente nacional para las regiones durante la campaña, Jaime Andrés Beltrán Martínez, convertido ahora en el ministro designado de Vivienda, Ciudad y Territorio, cartera que para este año tuvo una asignación presupuestal cercana a los siete billones de pesos, sector de la economía que, particularmente, ha atravesado uno de los periodos más complejos durante los últimos años.
Beltrán, cuya elección como alcalde de Bucaramanga fue anulada a mitad de mandato por el Consejo de Estado al incurrir en doble militancia, se encargó de asegurar que su reemplazo perteneciera a la misma corriente política, una mezcla de ideología ultraconservadora con religión cristiana, y con ello, supo acercarse a la ‘manada’ del autodenominado ‘Tigre’ cuando apenas el entonces aspirante a la primera magistratura se reconocía más como un excéntrico personaje, una jugada maestra que lo catapultó como uno de los hombres más cercanos a su círculo íntimo y, por ahí derecho, a alcanzar la figuración nacional que buscó abiertamente cuando pasó por el despacho municipal.

Al nuevo ministro le espera, además del reto inmenso que tiene por delante, el desenlace por el polémico caso de la chatarra y el alumbrado público desaparecido en el tiempo que fungió como alcalde, en el que estaría involucrado su cuñado y que le ha servido a sus detractores para abrir fuego en contra de sus aspiraciones.
El hecho de que el epicentro de la visita de De la Espriella ocurra en el edificio donde se administra la ciudad tampoco es gratuito; obedece justamente al trabajo que, para las elecciones presidenciales, realizaron desde allí para contribuir con el éxito de la campaña del nuevo presidente, que no es un secreto para nadie y que confirma la alineación de la mayoría de alcaldes de las principales ciudades del país con el próximo gobierno, el cual vive un idilio con los mandatarios, quienes, en estos cuatro años, vivieron una tensa relación con el gobierno saliente.
Por lo pronto, Beltrán Martínez se instaló de primero en la fila con un liderazgo político capaz de sumar votos, mientras que sus rivales buscan de qué lado se recuestan en esta nueva era, si así se puede llamar, en la que se barajan las cartas de cara a las elecciones regionales de 2027. Esto apenas comienza










