“Anuncio que se autorizará bajo los más altos estándares técnicos y ambientales el desarrollo del fracking responsable y sostenible. Gracias a esta decisión podremos garantizar nuestra seguridad energética y evitaremos que continúe el empobrecimiento sistemático de nuestro país”, dijo el presidente Abelardo De La Espriella en su discurso de posesión. La aplicación de nuevas tecnologías como los Yacimientos No Convencionales (YNC) será una realidad. Una decisión imperiosa para solventar la crisis fiscal y energética a nivel nacional y el enorme rezago económico y social a nivel local.
Puerto Wilches será el escenario donde se desarrollará esta técnica. Se estima que el potencial de los YNC puede llegar hasta 7 mil millones de barriles de petróleo, de los cuales Santander concentra hasta 4 mil millones (57 %). De esta manera, se abre una gran oportunidad para impulsar el desarrollo de manera sostenible y ordenada de este municipio a partir de un plan de largo plazo.
Al mismo tiempo que se reactiva la economía, se reactiva el crimen. Se debe fortalecer la inteligencia, el pie de fuerza y su legitimidad. La presencia de la Armada Nacional es fundamental, así como un batallón de ingenieros que apoye la construcción de vías terciarias. La adecuada gestión del agua es una prioridad. Es envidiable que el caso urbano del municipio cuente con una imponente ciénaga como la de Yirirí. Sin embargo, hoy se le da la espalda, pues allí se vierten las aguas negras. Hay que darle la cara a la ciénaga y velar por su descontaminación gracias a la construcción de una PTAR. Asimismo, se quiere agua potable y aumentar la oferta de vivienda.
Las vías deben mejorarse. Los YNC se caracterizan por su intensidad logística. Urge la rehabilitación del km 15 al casco urbano, construir el puente vial en Sogamoso, el mejoramiento del corredor hacia Barrancabermeja y la pavimentación hasta Campo Duro (ciénaga de Paredes). Se debe potencializar la estación férrea García Rovira y promover su conexión con Bucaramanga. Garantizar la navegabilidad del río Magdalena y el reforzamiento de la muralla para evitar su desbordamiento son indispensables.
Hay que impulsar otras actividades económicas como la agroindustria, el ecoturismo, la piscicultura y la generación de energía solar, soportadas en programas de emprendimiento y el mejoramiento de la oferta educativa. La biodiversidad es un patrimonio que se debe proteger y aprovechar. El fracking debe convertirse en un motor de la diversificación económica y la calidad de vida de los wilchenses bajo principios de transparencia, participación y eficiencia. Las fuerzas vivas del municipio deben prepararse para presentar una priorización de proyectos de corto, mediano y largo plazo, que permita garantizar que la riqueza en el subsuelo se convierta en un círculo virtuoso de desarrollo en el suelo.











