Uno entiende que en política hay que saber cuándo dar un paso atrás. Lo que no se entiende con la misma facilidad es que ese paso atrás se anuncie como si fuera una virtud, como si renunciar a algo que usted mismo defendió a capa y espada durante meses fuera ahora una decisión valiente y ejemplar que merece aplauso.
Eso fue exactamente lo que hizo esta semana el gobernador Juvenal Díaz. Anunció que su gobierno no volverá a usar fondos mixtos para contratar, los llamó “contrataderos”, reconoció el cuestionamiento del Consejo de Estado y lo presentó todo con el tono solemne de quien toma una decisión moral de gran calado, como si les estuviera haciendo un enorme favor a los santandereanos.
El problema es que ese anuncio llega justo cuando el agua le está llegando al cuello con el caso Fodecol, el fondo mixto que su administración usó para adjudicarle directamente, sin licitación, la construcción del Centro de Eventos Arena Bonita por más de 114 mil millones de pesos. Un fondo creado en septiembre de 2024 con apenas 25 millones de pesos de capital, sin experiencia técnica acreditada y con el alcalde de Capitanejo entre sus fundadores, que resulta ser además aliado político del gobernador, en una de esas coincidencias que uno no puede dejar de notar cuando empieza a mirar este asunto con algo de detenimiento.

Y si uno sigue mirando aparecen más cosas que tampoco son fáciles de explicar. Investigaciones periodísticas revelaron que D&C Ingenieros y Contratistas, empresa vinculada a la esposa del sobrino del gobernador, recibió contratos con la administración departamental por cerca de 1.300 millones de pesos. La Procuraduría abrió indagación preliminar contra funcionarios de la Alcaldía de Capitanejo por presuntas irregularidades en la conformación del fondo. Y los medios nacionales empezaron a hablar de Fodecol con una insistencia que ya no es cómoda para nadie en el Palacio Amarillo. Uno puede llamar coincidencia a una cosa, pero cuando las coincidencias se acumulan de esa manera empiezan a parecerse peligrosamente a un patrón.
Quienes conocen los despachos de los organismos de control dicen, con nombres propios, aunque en voz baja por ahora, que este tema no se va a quedar quieto y que Fodecol le va a costar al gobernador mucho más de lo que calculó cuando todo esto empezó.
Anunciar que ya no usará fondos mixtos hacia adelante no borra lo que ya ocurrió, y eso lo sabe cualquier abogado que haya pasado por un proceso disciplinario. Recuerden los otros problemas con los famosos fondos en el país. Tarde que temprano, de general a cuestionado.











