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Sábado 05 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

Ulibro: de feria universitaria a fenómeno nacional

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En 2013 tuve la oportunidad de ser uno de los invitados especiales de Ulibro, cuando la Feria del Libro de Bucaramanga tenía una escala considerablemente menor y todavía se sentía, sobre todo, como una celebración universitaria. El lema de aquella undécima edición era “Un clic a la lectura”, una expresión que entonces parecía novedosa porque hablábamos de escribir y leer en Twitter y en blogs. Recuerdo haber compartido la inauguración con Vladdo y Fernando Ávila (QEPD), en una conversación sobre Internet, periodismo y el buen uso del idioma.

Han pasado apenas trece años y, sin embargo, parece que estuviéramos hablando de otra feria. Ulibro llega en 2026 a su edición número 24 con cerca de 500 invitados y 461 actividades, y ha dejado de caber en las aulas de la UNAB para ocupar prácticamente todos los espacios de Neomundo. La programación ha incluido escritores, poetas, periodistas, científicos y artistas, además de 128 talleres para niños y jóvenes, encuentros especializados, música, gastronomía y espacios para editoriales independientes.

Pero el verdadero salto no se mide solamente en cifras. Ulibro consiguió algo mucho más difícil: convertirse en un acontecimiento cultural de Bucaramanga. Ya no es una actividad de la UNAB para sus estudiantes, sino una feria de la ciudad, del departamento y, cada vez más, del país. Que algunas editoriales y participantes la consideren una de las ferias mejor organizadas de Colombia, aunque no sea la más grande, habla precisamente de esa capacidad de crecer sin perder cuidado por los contenidos.

Y qué privilegio resulta, para quienes somos cazadores de experiencias culturales, encontrarnos en sus pasillos con autores que uno imaginaba casi mitológicos. Escuchar a Leonardo Padura o Guillermo Arriaga hablar sobre literatura y después encontrarlos conversando tranquilamente, como cualquier visitante, produce esa sensación maravillosa de que la cultura dejó de estar en un pedestal y decidió caminar entre nosotros.

Y al lado de ellos, ha sido un placer reconocer nuevas voces como la de Andrea Herrera con su primera novela ‘Los días de la flor blanca’; la emergencia de innovadoras editoriales independientes dando voz a escritores e ilustradores locales; las crónicas e investigaciones de periodistas con más callo como Nicolás Samper, Claudia Palacios o Paula Bolívar; o la que para mí ha sido una de las obras más importantes de la investigación: ‘¿Quién manda en Colombia?’, de Juan David Velasco.

Este fin de semana todavía quedan muchas razones para ir a Neomundo. Pero quizá la principal sea mucho más sencilla: caminar por una feria del libro es exponerse voluntariamente a la posibilidad de salir siendo una persona ligeramente diferente de aquella que entró.

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