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Viernes 25 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

No hay derecho

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Volví al estadio después de algún tiempo. Ya no es igual. Mi hijo, El Don, con quien disfruto ir a fútbol, no está en la ciudad; después del 15 de junio de 2024 la emoción no es la misma y, la verdad, no tengo que pedirle más al Atlético Bucaramanga. Con esa primera estrella, por lo que viví y sentí, me basta y me sobra.

Mis respetos para quienes no piensen igual.

Volví al estadio, decía, me encontré con muchos conocidos; con esos hinchas fieles que siempre van a ver al equipo sin importar el lugar que ocupe en la tabla de posiciones. Nos reencontramos. Nos reconocemos donde sea porque somos los mismos que coincidíamos cuando a Jaime Elías le tocaba pagar escondederos a peso y salir a hurtadillas del Alfonso López para sacarle el quite a quienes convirtieron en costumbre agraviarlo permanentemente.

Cómo cambian las cosas. Pensar que esos que ayer lo insultaban hasta el cansancio, hoy lo extrañan y no tienen dónde ponerlo.

El punto es que supe que la relación de algunos hinchas con la nueva directiva del Atlético Bucaramanga no es la mejor. La incomodidad no tiene que ver con la contratación de jugadores ni con el rendimiento del equipo; aunque esos siempre serán motivo de reclamo. Tiene que ver, y con razón, con el trato que les dan a quienes, con fidelidad cada semestre, se abonan para asistir a los partidos que el equipo juega de local. Una situación que también viví.

A comienzos de cada temporada, ponen en venta los abonos. Establecen unos precios diferenciales por etapas y un tratamiento especial para quienes renuevan la compra. Hasta ahí, todo bien. Pero resulta que, fecha tras fecha, sacan promociones en las que el beneficio que obtiene alguien que no se abonó puede resultar mayor al de quien lo hizo.

Pasó hace poco. El equipo jugaba dos partidos seguidos de local y la promoción apareció: dos partidos por 170 mil pesos (85 mil pesos por partido), un poco menos de lo que pagó quien, sin renovarlo, adquirió el abono de occidental alta en la primera etapa de venta (895 mil 500 pesos por diez partidos).

Conocí el texto de una carta que algunos abonados de esa tribuna piensan enviarle al equipo. Le hacen saber a los directivos que sienten que no les valoran el esfuerzo de abonarse sin conocer el calendario ni las nuevas contrataciones. No les falta razón. Tampoco deben ser los únicos.

El daño ya está hecho y, por lo que parece, los directivos del equipo no se han enterado de que la SIC, por menos, ha impuesto millonarias multas a empresarios de eventos por infringir el Estatuto del Consumidor.

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