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Carlos de Hart
Domingo 26 de marzo de 2023 - 12:00 AM

Reforma laboral para la élite sindical

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Considero, como empresario, que el recurso más preciado de una empresa es su gente y que, por tanto, es el que más debemos cuidar, respetar y remunerar adecuadamente.

La relación entre empleador y empleado debe ser equilibrada y justa. Las leyes, institucionalidad y herramientas deben garantizar los derechos de ambas partes y balancear las posibles asimetrías, a la vez que asegurar el cumplimiento de las obligaciones de cada una. Lamentablemente, es precisamente esto lo que el proyecto de reforma laboral presentado al Congreso por el Gobierno desequilibra a favor de una élite sindical (sólo alrededor del 5 % de los trabajadores formales están sindicalizados), en detrimento de la empresa, la fuerza laboral que hoy es informal y la enorme masa de desempleados.

Por un lado, la reforma encarecería exageradamente el costo de la mano de obra. Es importante entender que el mercado laboral se rige por las leyes de oferta y demanda, y que hay mucha oferta de mano de obra en comparación con los puestos disponibles, pues la inversión viene en picada debido a la hostilidad de este Gobierno con el empresario. Además, el grado de sofisticación de la economía colombiana es relativamente bajo, lo que dificulta poder pagar salarios sustancialmente más altos, pues sacaría de competencia a nuestros productos y servicios.

Pero más lesivo que el aumento del costo, son las condiciones que regirían la relación laboral que pretenden imponer. En contravía con las tendencias globales y de realidades como la estacionalidad en ciertos sectores, acabaría prácticamente con los contratos a término fijo, con todo tipo de tercerización y con los pactos colectivos; haría virtualmente imposible el despido de un trabajador (incluso indemnizándolo); y le daría un poder desmedido a una pequeña élite representada en las centrales obreras, quitándoselo a su vez a los trabajadores organizados en sindicatos de base dentro de la empresa, que en cambio sí se verían obligados a contribuir económicamente a la central obrera.

Ojalá los enmermelados partidos políticos que hasta ahora no han hecho su tarea, reaccionen, la asuman y ejerzan el control político necesario para evitar que esta reforma atente contra la libertad de empresa, destruya empleo formal, dispare la informalidad y empeore dramáticamente la situación de pobreza y desigualdad.

Por: Carlos de Hart

Empresario - Ex viceministro deDesarrollo Empresarial

En Twitter: @CarlosdeHart

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