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Diana Giraldo
Viernes 08 de marzo de 2024 - 12:00 AM

Libres, más que “iguales”

Hoy conmemoro este día como el de la reivindicación del derecho a la mujer a serlo en todas sus facetas, y de exigir el respeto por cada una de sus decisiones.

Publicado por: Diana Giraldo

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Hace unos años odiaba el Día de la Mujer. Sentía que era precisamente una fecha para destacar la desigualdad, un día para reiterar que éramos inferiores. Cada Día de la Mujer me sentía como “niña boba”, y más cuando llegaban flores, felicitaciones y halagos solo por ser mujer. Insistir en un día de la mujer era insistir en su inferioridad.

Pero con el correr de los años he cambiado mi visión. Hoy conmemoro este día como el de la reivindicación del derecho a la mujer a serlo en todas sus facetas, y de exigir el respeto por cada una de sus decisiones.

Durante décadas pensé que esta igualdad que tanto se reclamaba significaba solamente ser estimada igual que el hombre. Es decir, que mi trabajo, mis opiniones y mis argumentos fueran valorados con el mismo rasero en el ámbito laboral y que el reconocimiento por mi labor fuera el mismo. Siempre una visión de la igualdad vista principalmente desde el punto de vista laboral y del ingreso.

Hoy entiendo esta igualdad como el derecho a elegir lo que quiero ser como mujer con total libertad y sin valoraciones adicionales. Esta carrera por la igualdad nos ha llevado a que hoy exista la expectativa de que todas las mujeres tenemos que ser altas ejecutivas, trabajadoras incansables, mamás ejemplares y seres capaces de atender con la misma destreza una junta directiva que una cena con amigos. Y por supuesto sin pasar nunca de la talla 6. Pero este afán de llenar todos los espacios ha llevado a que las mujeres vivamos sintiendo que no nada es suficiente, que siempre estamos debiendo en algún aspecto, que hay que sacrificar algún aspecto: o la familia o el trabajo.

Por eso he cambiado mi concepción de la igualdad. Por supuesto que nadie puede negar la diferencia que hay en los pagos, en el acceso al empleo, a la educación y a la representatividad corporativa. Pero entiendo la igualdad como la posibilidad que cada mujer pueda decidir lo que quiera ser sin ser juzgada por ello.

La verdadera igualdad es poder decidir sobre lo que se quiere: ser profesional, ser madre, ser esposa, ser gorda o flaca, quedarse en la casa con los hijos o llegar a ser la CEO de una multinacional, y que cada una de estas mujeres sea vista con el mismo respeto por ello.

Así que hoy celebro la vida de cada mujer que ha decidido en libertad lo que quiere ser sin importarle lo que esperan los demás sobre su vida.

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