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Donaldo Ortiz Latorre
Lunes 30 de junio de 2025 - 01:00 AM

Santander y sus desdichas

Propongámonos a empujar un solo proyecto para Santander. Que la dirigencia nos ayude. Construyamos para todos o volvámonos federalistas. El tiempo nos lo exige y tenemos la obligación de vivir el presente y buscar el bienestar de todos.

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Desde 1920 se ha intentado hacer la carretera a Málaga y nunca se ha podido terminar. Parece un camino al infinito escabroso y difícil. La carretera a Pamplona es una serpiente que no tiene ni cola ni cabeza. Se invirtieron desde el famoso ministro Gallego, el del carriel, miles de millones de pesos sin estudios y la doble calzada solo fueron unos pocos kilómetros de felicidad. Nadie dijo ni dice nada. Nuestra dirigencia tan dada a reclamar pasó de agache. La carretera a Bogotá sigue desde hace 50 años o más con el mismo trayecto y con las mismas dificultades. Ya no da abasto con el numero de vehículos que la surcan. Las fallas en la carretera a Barrancabermeja se han engullido como un dragón miles de billones de pesos sin que se haya logrado la estabilidad esperada. Y acá la dirigencia tampoco dice nada. De vez en cuando envían cartas y hacen una alharaca y se vuelven a dormir. La carretera al mar también es inestable y se está intentando la doble calzada a Rionegro. Ojalá se logre construir y no pase lo de las carreteras anteriormente mencionadas. 102 años de intentos y promesas de cada presidente y muchos gobernadores antes de ser una carretera nacional. Seguimos sin rutas, con la paciencia de Job, esperando. Si lloramos todos juntos, no hay pañuelos que alcancen.

Y el tren que nos puede salvar y abaratar el transporte e impulsarnos el desarrollo en Santander, no arranca. Aislados en pleno siglo XXI. El tren a Barranca y el tren al mar harían de Santander lo que una vez fue en la historia de Colombia, la primera región. Y además, ahí sí el turismo se volvería una de nuestras grandes fuentes de riqueza. Tenemos a Ecopetrol, pero no nos sirve para construir este departamento olvidado a nivel central y por nosotros mismos.

Propongámonos a empujar un solo proyecto para Santander. Que la dirigencia nos ayude. Construyamos para todos o volvámonos federalistas. El tiempo nos lo exige y tenemos la obligación de vivir el presente y buscar el bienestar de todos. Nos preguntamos en este camino de construir a Santander, ¿cuál es nuestro héroe o nuestros héroes? ¿Quién nos representa o quiénes nos representan como modelos a seguir? No hay nadie. Nos quedan los páramos y el Cañón del Chicamocha que no se repiten en ninguna parte del mundo.

Nota

La muerte se asoma y donde lo hace lastima, especialmente si es temprana e inesperada, como con la partida de Miguel Ángel. Su ausencia deja un vacío entre quienes compartimos su visión y su pasión por Santander y Bucaramanga. La muerte son nostalgias, como la de Jesús de la lluvia de Galilea, dice Borges.

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