
Publicado por: Armando Martínez
Al gran jugador de baloncesto William Nieto Clavijo lo dejó pensativo la frase que le soltó el director técnico del equipo de fútbol de la UIS, Julio Romero, una tarde mientras entrenaban con el onceno que competía en la primera categoría de la Liga Santandereana de este deporte. Por el otro lado, Ulises Bautista, quien dirigía al quinteto de baloncesto del alma máter le insistía en que no jugara fútbol porque se lesionaba y lo perjudicaba en sus aspiraciones para seguir haciendo parte no solo del equipo universitario sino también de las convocatorias a la selección colombiana que se estaba preparando para jugar torneos suramericanos y la cual sería la base para el mundial de baloncesto de nuestro país en 1982.
William nació en Bucaramanga, vivió sus primeros años en la carrera 16 41-67 al lado de Chocolate Corona, muy cerca a la Iglesia de San Antonio. Ingresó a estudiar al Colegio La Salle en donde cursó hasta quinto bachillerato y terminó sus estudios en el Colegio San Pedro Claver en 1975, en una historia bastante particular. El destacado armador estaba becado con los hermanos lasallistas y David Ramón, prefecto del San Pedro se lo trajo becado para que hiciera parte de un gran equipo que siempre era protagonista en los juegos intercolegiados y querían ganar a como diera lugar estas justas que por aquellos años eran como los juegos olímpicos: ¡Muy emocionantes!
“Mis padres Carlos Julio y Carmen nunca pagaron ni matrícula ni pensión, siempre estuve becado, estudié gratis”. Sus carcajadas retumban y sus ojos azules brillan cuando recuerda esas épocas en las cuales enloquecía a los rivales con su velocidad, sus fintas, sus gambetas, sus cestas espectaculares y sus goles, al tiempo que el rubio y destacado deportista enloquecía también al público femenino y llamaba la atención de los entrenadores de estos dos deportes que combinaba a la perfección con sus estudios de Ingeniería Mecánica en la UIS.
En la universidad industrial hizo parte de un maravilloso equipo que reunía en su ataque jugadores fabulosos como el ‘Flaco’ Barajas y ‘Minuto’ Rueda entre otros. Cada vez que jugaban en la cancha Marte, este escenario estaba colmado de público y sus duelos con el zaguero central del Atlético Bucaramanga Iván Garrido, eran para alquilar balcón. El delantero de Conucos, además de su velocidad e inteligencia también daba cuando lo sacudían. Por aquellos años y gracias a sus destacadas actuaciones en la selección Colombia de baloncesto que dirigía Abel Parada, era un deportista de élite, junto a sus dos grandes amigos, Ricardo Álvarez destacado jugador de voleibol y Norberto José Peluffo.
En 1980, los tres fueron nominados como deportistas del año por el diario El Espectador, premio que se llevó nuestro paisano Alfonso Flórez Ortíz ya que había ganado con lujo de detalles el tour de l’avenir. Hizo parte del gran equipo de Tejidos Cabrito manejado por el empresario Álvaro Vega Mejía y de aquí se fue a trabajar a Icollantas, gracias a que el ‘Guajiro’ Romero laboraba y jugaba con esta empresa. Se destacó durante el mundial de baloncesto en 1982 y este fenomenal deportista nacido el 6 de octubre de 1958, se retiró a los 30 años de edad para dedicarse a sus actividades profesionales. Sus hermanos, Eudes y Juan Pablo, jugaban muy bien, pero no alcanzaron a figurar como lo hizo el ‘Becado’ William Nieto a quien me encontré en Cajasan con motivo de la presentación del suramericano sub 17 de baloncesto, que tiene como sede a nuestra ciudad en el mes de noviembre. Un abrazo querido amigo, felíz cumpleaños, y gracias por su calidad humana y deportiva. Hasta la próxima.










