Columna de opinión de Pipe Zarruk

Esta semana tuve la oportunidad de hablar largo y tendido con unos hermanos que la vida me regaló. Son ellos Nini Johana y Lázaro Francisco Soto González, hijos del matrimonio conformado por Lázaro ‘Yito’ Soto y la bella Esperanza González, los cuales determinaron que mis padres Roberto y Mariela fueran los padrinos de Lázaro Junior, gracias a la amistad que papá tuvo con ‘Yito’ a través del baloncesto, deporte que jugaban muy bien nuestros queridos viejos. Por dicha cercanía, crecimos juntos y todos llegamos a estudiar al Instituto Caldas, plantel educativo ubicado en inmediaciones del barrio El Jardín y el Cerro de Pan de Azúcar.
Allí nuestras pilatunas estaban a la orden del día y cuando corría el mes de junio de 1980, llamaron a Esperancita para ofrecerle la candidatura de Nini Johana a Señorita Santander. Aceptaron dicha invitación y en una calurosa noche del mes de agosto, los jurados tomaron la decisión de elegir en reñida votación a la bellísima y espigada adolescente bumanguesa como nuestra representante al reinado de Cartagena. Los alumnos del Caldas casi tumbamos el Club Unión y le exigimos al rector Juan B. Rebolledo semana cívica.
El 21 de septiembre de ese mismo año, Alfonso Flórez Ortiz ganó de manera espectacular el Tour de L’Avenir, el cual se corrió en territorio francés y todavía retumba en nuestra memoria el relato emocionado del ‘Negro Grande de Colombia’ José Antonio Churio, quien nos narró aquel momento épico para la historia de nuestro ciclismo. Cuando le preguntaron a Alfonsito qué quería en su recibimiento, dijo sin titubeos: “Que todo el pueblo santandereano me esté esperando en el aeropuerto y que vaya Nini Johana, nuestra reina de belleza”.

Así fue. A los pocos días, el hijo del barrio La Concordia aterrizó en Palonegro, allí lo estaban esperando el alcalde de la ciudad, el gobernador del departamento, su esposa Marta, sus amigos y vecinos más cercanos, los integrantes de los medios de comunicación y, por supuesto, Nini Johana Soto González. Los montaron en un carro de bomberos y el desfile hasta la alcaldía se prolongó por varias horas.
Miles y miles de personas vitorearon al campeón, la maicena acompañó a la caravana en su recorrido, el pueblo en pleno le rindió tributo a nuestro querido Alfonso.
Para que la dicha fuese completa, el 11 de noviembre el Teatro Cartagena estaba hasta las banderas con motivo de la elección y coronación de la Señorita Colombia. Las mujeres, incluyendo a doña Tera Pizarro de Angulo, batían sus abanicos, mientras los caballeros se desgarraban el esmoquin y botaban el corbatín producto del calor infernal en un escenario que no tenía aire acondicionado. Las beldades que representaban a los departamentos lucían sus mejores trajes de baño y luego vino el desfile con el vestido de gala. Apenas los presentadores Jairo Alonso y Gloria Valencia de Castaño anunciaron la salida de Nini, la estudiante del Caldas dejó boquiabiertos a los miembros del jurado con el vestido diseñado por Rafa Ramos, Alfredo Barraza y Donace Shop. El veredicto a favor de la santandereana convirtió en un manicomio a la Ciudad de los Parques, el aguardiente Superior inundó las gargantas de nuestro pueblo y en sus primeras declaraciones la soberana de la belleza colombiana envió un mensaje: “Quiero que me vayan a recibir al aeropuerto y que allí esté Alfonsito Flórez”. El pedalista bumangués llegó con un ramo de rosas, su camiseta de campeón del tour y la acompañó en el multitudinario desfile por las calles de nuestra ciudad. En mi vida he visto algo igual, o sí lo he visto, el día que el Bucaramanga clasificó a la final contra el América en 1997.
A los leopardos de Dudamel les informo, ¡que Nini Johana los va a estar esperando!











