
Publicado por: Gonzalo Gallo
Piensa en lo mejor y cree en nuevos amaneceres cuando estés asolado por los zarpazos del destino.
Repítete una y otra vez un lema que siempre animó a Leonardo da Vinci en sus proyectos: “Los obstáculos no me vencen”.
El maestro italiano sabía que el tesón y la persistencia nos impulsan y nos motivan en los tiempos aciagos.
Es estimulante saber que en sus escritos aparecen otras dos consignas que lo inspiraban y le daban alientos: “Seguiré adelante” y “no me aparto de mi surco”.
Una buena estrategia para animarse, concentrarse en el ahora y conjurar la ansiedad sobre el futuro.
En este sentido es sabia esta hermosa oración que ojalá lleve luz a tu mente y paz a tu alma: “Sólo por hoy no me enojaré, sólo por hoy no me preocuparé. Honraré a mis padres, maestros y ancianos.
Ganaré mi vida honestamente, haré la voluntad de Dios y seré amoroso y agradecido con todo ser viviente”.
En el Oriente, la flor de loto significa pureza espiritual. El loto o padma es una planta acuática que florece en el agua.
En el simbolismo budista, el significado más importante de esta hermosa flor es la pureza del cuerpo y del alma.
El agua lodosa que acoge la planta se asocia al apego y los deseos materiales o carnales que aprisionan.
La flor rosada, roja, blanca o azul que florece en el agua en busca de la luz es la promesa de pureza y elevación espiritual.
Recuerda a Buda y sus sabias enseñanzas, Según la leyenda cuando él dio los primeros pasos, en donde pisó florecieron flores de loto.
En las religiones de Asia, buena parte de las divinidades están sentadas en postura de loto (padmasana) sobre esa flor y en meditación.
En la literatura clásica asiáticas la flor de loto simboliza la elegancia, la belleza, la perfección, la pureza y la gracia.
La flor es un misterio para la ciencia, no se explica cómo logra repeler los microorganismos y las partículas de polvo.













