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Gustavo Galvis Arenas
Viernes 09 de agosto de 2024 - 01:00 AM

Turismo y salud

Columna de opinión de Gustavo Galvis Arenas

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Hace unos días nuestra familia recibió la grata visita de unos entrañables amigos de Puerto Rico. Son dos parejas de médicos de las más altas calidades, que ejercen su profesión con todo éxito, la mitad del año en San Juan y la otra mitad en Nueva York. Además de venir con frecuencia a Colombia a visitar a sus amigos, a disfrutar de los paisajes y a aprovechar la creciente oferta gastronómica (porque en cuanto a comida son verdaderos sibaritas), vienen a nuestro país a hacerse todo tipo de tratamientos médicos y odontológicos. Nos preguntamos por qué siendo tan reconocidos los profesionales de la medicina en su país y en Estados Unidos, graduados de las mejores universidades del mundo, deciden venir a Colombia a sus tratamientos. La respuesta es simple: Calidad y precio.

El llamado “turismo de salud” en Colombia continua sólido y creciente. Según el Dane, solo en el trimestre octubre – diciembre se registraron 12.200 viajes de extranjeros con motivos de tratamientos médicos y cada uno de estos viajeros tuvo un gasto local promedio de 3.200 dólares, lo cual sin lugar a dudas contribuye a dinamizar la economía nacional y regional.

La especialidad más demandada por los pacientes internacionales es la cardiología, seguida por las cirugías estéticas, la oftalmología y más recientemente la implantología oral. También vienen por tratamientos de oncología y de neumología. Son visitantes que principalmente vienen del Caribe y de los Estados Unidos, y que en su mayoría tienen capacidad de consumo. La calidad y los costos de los servicios de salud en Colombia hacen que nuestro país sea un destino atractivo para esos visitantes, con procedimientos médicos que, según dicen nuestros amigos puertorriqueños, pueden ser hasta un 50% más económicos que en Estados Unidos y de igual o mejor calidad.

Según los informes del sector, Colombia cuenta con cuatro centros médicos entre los diez mejores hospitales de Latinoamérica. Además de las ciudades capitales, departamentos como Bolívar, Córdoba y, por supuesto, Santander, se destacan en el turismo de salud.

Bucaramanga en particular ha cobrado fama en la prestación de servicios de alta complejidad con equipos e instalaciones de calidad, máxime con sus dos Zonas Francas Especiales: la Fundación FOSUNAB y el Hospital Internacional de Colombia, HIC.

Es evidente que el sistema colombiano tiene sus defensores y sus detractores y ahora han anunciado que en esta legislatura se tramitarán en el Congreso por lo menos tres nuevas iniciativas de reforma de la salud. Tienen razón quienes dicen que el sistema ofrece muchas ventajas a los usuarios y que ha sido positivo el sistema de copagos y cuotas moderadoras para poder acceder a tratamientos de vanguardia, a pesar de ser tratamientos muy costosos que incluso en países desarrollados son verdaderamente exclusivos.

Pero también tienen razón quienes afirman que el día a día de muchos usuarios en Colombia se caracteriza por trabas administrativas, por negación de tratamientos, por zonas alejadas donde la cobertura es paupérrima y los tiempos de espera exageradamente largos. Por eso creemos que la solución no es cambiar todo del sistema de salud en una especie de “tabula rasa”, perdiendo los innegables avances conseguidos después de la Ley 100, sino corregir estructuralmente las fallas del mercado y ajustar la regulación del sistema actual. En resumen, “construir sobre lo construido”, sin perder nunca el foco en la calidad de los servicios que explica que existan tantos extranjeros, como nuestros amigos puertorriqueños, interesados en el turismo de salud.

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