Publicado por: Jaime Luis Gutierrez
El temor y el miedo son dos emociones que nos paralizan mental y físicamente. No nos permiten actuar y reaccionar de manera oportuna y conveniente. Estas dos emociones y sentimientos hacen que el hipotálamo, región del diencéfalo, situada en la base de nuestro cerebro, bombardee neuro-hormonas que generan reacciones de huida, de pánico, angustia o dolor en nuestro cuerpo físico.
Un poco de miedo puede ser una salvaguarda basada en el conocimiento o la experiencia para evitar situaciones calamitosas; pero el miedo como emoción negativa, es una reacción primaria anclada en la ignorancia.
Desafortunadamente la inevitable experiencia del miedo se asienta inicialmente y luego se manifiesta como una patología del colon, del estómago o del páncreas.
El doctor Pedro Rodríguez Serrano, en su estupendo libro sobre cómo lograr una buena salud y una larga vida, titulado “¡Somos Chamanes!”, nos dice al respecto: “El miedo y su relación con las creencias de esta vida y de la otra, juega un papel decisivo en las patologías humanas”.
Y agrega: “La Psicología Trascendente tiene un aforismo: Existe tan solo una enfermedad etiquetable como tal: el Miedo. Esta enfermedad tiene una única causa: la ignorancia. Y la ignorancia tiene un único medicamento: El Conocimiento”. Y más adelante agrega: “El conocimiento tiene un único propósito: La sabiduría, pues sólo el conocimiento no basta si no se lo aplica, lo cual -conocer y aplicar- constituye la sabiduría.”
Cuando reconocemos la Divinidad que somos cada uno de nosotros y reconocemos la Divinidad que hay en nosotros, entenderemos que “Somos Hijos de Dios”, y entonces muchas enfermedades, debidas a la ignorancia de esta verdad, desaparecerán de nuestra vida.
Gregg Braden en su obra “La Matriz Divina”, ha escrito: “Casi todo el mundo tiene la impresión de estar solo. Cada persona siente que está separada de Aquel que es responsable de su existencia. Pero los textos arameos originales dicen: “El Creador no está separado ni tampoco lejos. La fuerza creativa de Nuestro Padre no sólo está con nosotros, sino que “ES” nosotros”.










