miércoles 10 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Hasta la ONU solicita no reiniciar fumigaciones con glifosato

frente a los acreditados informes científicos y oficiales que advierten sobre los efectos del glifosato, sorprende que el gobierno persista en las cuestionadas fumigaciones.
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El Ministro de Defensa reiteró que “en abril regresará aspersión aérea con glifosato” (RCN, 02/14/2021). Estas fumigaciones fueron suspendidas en 2015 después que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó el glifosato como “probablemente carcinogénico”. En columnas anteriores he citado las demandas contra los fabricantes del herbicida. Según el Financial Times “solo el año pasado Bayer, la empresa dueña de Monsanto -que produce el herbicida con glifosato más usado en el mundo- tuvo que pagar, en conciliación, 10.900 millones de dólares a 100.000 demandantes que alegaban que el químico les afectó la salud y les causó cáncer” (El Tiempo, 02/22/2021).

Este herbicida afecta también a los suelos, la flora y la fauna. La Sociedad Química Estadounidense (01/28/ 2021) señaló: “el uso de glifosato (en las Antillas francesas), desde finales de la década de 1990 en adelante, indujo a la modificación de la Zona Crítica con un aumento de la erosión del suelo y condujo a la liberación de clordecona (insecticida organoclorado tóxico) que estaba almacenado en los suelos. Los flujos de clordecona aumentaron drásticamente cuando comenzó el uso de glifosato, lo que provocó una contaminación generalizada del ecosistema”.

Diferentes publicaciones científicas alertan sobre los efectos del glifosato sobre las abejas; insectos esenciales en la agricultura. También se han reportado efectos negativos sobre peces. Una publicación de la Universidad Nacional de Colombia (05/16/2019) señala: “Tras 15 años de investigaciones, médicos veterinarios y zootecnistas constatan los efectos negativos de este herbicida (glifosato) en los sistemas nervioso y respiratorio del yamú, el pez fantasma, el bocachico y la cachama blanca”. En el libro “La crisis del agua en Santander” (1993) los autores incluimos los resultados de un estudio con peces realizado en los laboratorios del Inderena que concluye que el glifosato comercial “es tóxico para la especie trabajada, con tendencia a ser altamente tóxico”.

Vale la pena reiterar que, frente a los acreditados informes científicos y oficiales que advierten sobre los efectos del glifosato, sorprende que el gobierno persista en las cuestionadas fumigaciones. En este sentido, resulta muy válida la preocupación expresada por relatores de la ONU, en carta al uribista presidente Duque, donde advierten que: “La propuesta del Gobierno de reanudación de las aspersiones aéreas con glifosato supondría enormes riesgos para los derechos humanos y el medio ambiente”.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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