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Ramiro Serrano
Jueves 05 de junio de 2025 - 02:01 AM

¿De quien es la culpa?

Pero muchas veces estos deseos de cambio nacen de las apreciaciones que la asamblea general de copropietarios ha impulsado, muchas veces por retaliaciones y otras efectivamente por el no cumplimiento de las funciones por parte del administrador.

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Muchas veces oímos a los diferentes copropietarios manifestando su insatisfacción con el administrador de la copropiedad, unas veces con fundamento y otras no. Es necesario conocer cuáles son las funciones establecidas en la ley y los reglamentos, ya que muchas veces queremos que sean constructores, abogados, psicólogos etc. y medimos sus capacidades y sus funciones desconociendo realmente lo que les toca hacer. Otras veces somos los creadores de odios y hacemos señalamientos totalmente infundados, que lo único que hacemos es alterar la convivencia pacífica que debe primar en la relación entre vecinos.

En ocasiones, efectivamente se escoge administradores que no cumplen con el perfil que requiere la copropiedad. Un buen administrador debe conocer herramientas administrativas para el cumplimiento de sus objetivos, así como las leyes que cubren esta especialidad, como los reglamentos; de lo contrario, sería imposible que cumpla sus funciones adecuadamente.

Pero después de toda asamblea y especialmente cuando ingresan los nuevos consejos, en algunos casos creen que la solución a todos los problemas de la copropiedad es salir de los administradores que ya conocen todas las necesidades del edificio o conjunto, desconociendo que la verdadera solución no es el cambio sino el seguimiento efectivo y permanente que debe hacer el consejo de administración, como lo ha establecido la ley.

Pero muchas veces estos deseos de cambio nacen de las apreciaciones que la asamblea general de copropietarios ha impulsado, muchas veces por retaliaciones y otras efectivamente por el no cumplimiento de las funciones por parte del administrador.

Entonces entremos a preguntarnos: ¿De quién es la culpa por el mal nombramiento de un administrador? Efectivamente, por el órgano que lo nombro, es decir el consejo de administración, que muchas veces desconoce hasta las funciones de quien debe auditar. Pero a la vez la culpa la tiene la asamblea general de copropietarios, al no haber nombrado a los miembros de consejo de administración que necesita el Edificio.

Por eso es necesario entender que las decisiones que toman tanto las asambleas, como los consejos de administración son políticas, ya qué se definen es por votos y muchas veces estos se encuentran más cerca de la emoción, que dé la razón.

No con esto estamos justificando la incapacidad para ejercer el cargo de algunos administradores que, muchas veces, la culpa de un indebido nombramiento también nace de una incapacidad en seleccionar al adecuado.

Los cambios permanentes de administradores solo conllevan a sobre costos administrativos y a que el qué llegue, inicie de nuevo un proceso y un aprendizaje para cumplir el objetivo de la administración. Los sobrecostos por una mala escogencia también desvalorizan nuestras unidades privadas.

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