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Victor Castillo
Sábado 08 de julio de 2023 - 12:00 AM

Bucaramanga se vistió de luto

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Publicado por: Víctor Castillo

Sólo hay una forma de empezar esta columna y es manifestando mi más sentido pésame a la familia de Daniel Felipe Ibáñez. Espero, como toda la ciudadanía, que se esclarezcan pronto los hechos que terminaron con las aspiraciones y sueños de este joven de tan sólo 21 años.

Su pérdida generó un dolor inmenso a sus seres queridos, pero también fue tomada como excusa para sumir a la ciudad en un caos generado por bloqueos, agresiones, intimidaciones y hurtos. Estos actos vandálicos estuvieron lejos de ser una expresión de solidaridad y fueron más bien motivo de zozobra y rechazo hasta por parte de la misma familia.

Preocupa esa tendencia creciente de acudir a la violencia para exigir justicia y más cuando se habla de hechos que todavía se encuentran en proceso de investigación. Se estima que cuatro de cada 10 bumangueses buscan hacer justicia por propia cuenta, según reveló un informe de Vanguardia.

Todo este lamentable suceso también pone los ojos sobre el accionar de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga. Es claro que una ciudad con tan poca cultura vial y un irrespeto tan alto de las normas necesita de controles eficientes para preservar la mayor cantidad de vidas posibles en las vías. Sin embargo, la percepción que tiene el 70 % de los bumangueses es que los alféreces “se extralimitan de sus funciones”.

Para confirmar qué tan cercana a la realidad puede estar esa percepción, todos los agentes de tránsito tendrían que estar equipados con cámaras corporales para que quede un registro detallado de sus procedimientos y se mejore la imagen de la institución de cara a la ciudadanía.

Si de algo adolece nuestra sociedad es precisamente de acciones enfocadas en la construcción de confianza y cohesión social. De acuerdo con los estudios realizados por el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, el 46 % de las personas en la ciudad cree que es imposible confiar en el otro. Esta pandemia de desconfianza, si se puede llamar así, nos está pasando factura como sociedad.

No olvidemos que nuestros hijos nos observan y aprenden de nosotros. Enseñémosles el valor de la tolerancia, el respeto y la resolución pacífica de los conflictos. Como ciudadanos, podemos construir un futuro mejor para Bucaramanga, donde la convivencia y el diálogo sean las herramientas primordiales para el desarrollo y el progreso.

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