jueves 07 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Pizza Google

Cada vez más, los datos que compartimos con instituciones públicas y privadas tienen el potencial de ser cruzados.
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Columna de
Víctor Solano

“-¿Hola, ¿Pizza Hut?

-No, señor. Pizzería Google.

-Ah, discúlpeme, marqué mal.

-No señor, marcó bien. Google compró la cadena Pizza Hut.

-Ah, bueno, entonces anote mi pedido, por favor.

-¿Lo mismo de siempre?

-¿Y usted cómo sabe lo que pido yo?

-Según su calle y su número de documento, las últimas 12 veces usted ordenó una napolitana grande con jamón.

-Sí, quiero esa.

-¿Puedo sugerirle una pizza sin sal, rúgula y tomate seco?

-¡No! Detesto las verduras.

-Su colesterol no es bueno, señor.

-¿Y usted cómo sabe?

-Cruzamos datos con su EPS y tenemos los resultados de sus últimos 7 análisis de sangre. Acá me sale que sus triglicéridos tienen un valor de 180 mg/DL y su LDL es de...

-¡Basta! ¡Quiero la napolitana! ¡Yo tomo mi medicamento!

-Perdón, señor, pero según nuestra base de datos no la toma regularmente.

La última caja de Lipitor de 30 comprimidos que usted compró en Farmatodo fue el pasado 3 de marzo a las
3:26 p.m.

-¡Pero compré más en otra droguería!

-Los datos de sus consumos con tarjeta de crédito no lo demuestran.

-¡Pagué en efectivo, tengo otra fuente de ingresos!

-Su última declaración de ingresos no lo demuestra. No queremos que tenga problemas con la DIAN señor...

-¡Váyase a la %&/(#!

-Perdón, señor, solo queremos ayudarlo.

-¿Ayudarme? ¡Estoy harto de Google, Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram! Me voy a ir a una isla sin internet, ni telefonía.

-Comprendo, señor, pero aquí me sale que su pasaporte está vencido hace 5 meses”.

Este famoso chiste que circula en redes de hace un par de años está lejos de ser ficción. Cada vez más, los datos que compartimos con instituciones públicas y privadas tienen el potencial de ser cruzados. Las organizaciones nos conocen más que nosotros mismos.

El problema no reside en eso, sino en no ser conscientes de ello para poder decidir a quiénes entregar cuántos y qué tipo de datos. La información es una de las nuevas monedas en el siglo XXI, pero debemos conocer sus ‘denominaciones’ para no salir estafados y educarnos en el uso responsable de la información.

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