Publicidad

Editorial
Martes 13 de marzo de 2012 - 12:00 AM

Testimonios desgarradores sin solución a la vista

Al padecimiento de tener cáncer a su temprana edad con todo lo que éste implica no solo por el peligro inminente para sus vidas sino por el tremendo impacto en su infancia, tanto los niños como sus familias deben enfrentar además, la incertidumbre

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

Compartir

Los relatos son sobrecogedores. El informe publicado por este diario el domingo pasado, en el que se reporta el drama de decenas de niños que padecen la devastadora enfermedad del cáncer y corren el riesgo de ver interrumpido su tratamiento, no solo tendría que prender una vez más las alarmas que anuncian por enésima vez que algo está muy mal en el sistema de salud de este país, sino que de paso, debería encender la indignación ciudadana.


Es que la raíz de todo este drama está presente en infinidad de casos de toda índole. Casos que reflejan una de las principales afecciones que deben soportar los colombianos, como es la falta de atención médica por la demora en el pago de las Entidades Prestadoras de Salud a las clínicas en todo el territorio nacional.


Sí. En esta situación, al padecimiento de tener cáncer a su temprana edad con todo lo que éste implica no solo por el peligro inminente para sus vidas sino por el tremendo impacto en su infancia, tanto los niños como sus familias deben enfrentar además, la incertidumbre. El no saber mes tras mes si sus pequeños hijos recibirán las siguientes dosis de sus tratamientos que no es necesario ser médico para saberlo, en la gran mayoría de los casos no pueden ser interrumpidos por peligro de muerte inminente.


Soluciones al problema se han planteado desde todas las esquinas y de todos los calibres. De hecho, hasta acabar con las EPS como lo sugirieron varios Gobernadores, ha sido parte del listado.
Lo cierto es que estas entidades mantienen carteras monumentales atrasadas con las Instituciones Prestadoras de Salud, IPS, por causas tan diversas que van desde demoras en los desembolsos por parte del Fondo de Solidaridad y Garantías, Fosyga, hasta irregularidades internas que traspasan los límites de lo legal, pasando lógicamente por las malas costumbres financieras.


A final de cuentas no obstante, es el paciente como último eslabón de la cadena quien debe padecer esta enciclopedia de desperfectos, con historias tan aterradoras como la de los 76 niños con cáncer que ocupó las páginas de este diario hace dos días. La Ley 100, no cabe duda, requiere una reforma estructural que no da más espera.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día