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Editorial
Viernes 18 de mayo de 2012 - 12:00 AM

Carreteras pavimentadas con papel

Una de las características del comportamiento colombiano durante el último medio siglo ha sido el hacer estudios para diagnosticar asuntos críticos y su solución y luego, arrumar dichos documentos en estantes de dependencias públicas para que en ellos el papel tome un color amarillo y un polvo grisáceo

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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Comentar la llamada por los críticos “miseria vial” que padece Colombia es un disco ya rayado de tanto repetirlo en los medios de comunicación,  gremios, foros, en la academia y tertuleaderos que hay a lo largo y ancho del país. Es algo sobre lo que no solo hay identidad de criterio en los sectores privado y público, sino consenso sobre la necesidad urgente de solucionar tan grave cuello de botella para el desenvolvimiento de la economía nacional.


Una de las características del comportamiento colombiano durante el último medio siglo ha sido el hacer estudios para diagnosticar asuntos críticos y su solución y luego, arrumar dichos documentos en estantes de dependencias públicas para que en ellos el papel tome un color amarillo y un polvo grisáceo los recubra mientras duermen el “sueño de los justos”.


¿Cuántos estudios de factibilidad de carreteras hay en Invías, en la Agencia Nacional de Infraestructura, en Planeación Nacional, en el Ministerio del Transporte, en todas las gobernaciones y alcaldías del país? ¿Y cuántos hay sobre la recuperación de la navegación por ríos? ¿Y cuántos para la recuperación de la red de líneas férreas? ¿Y cuánto han costado todos esos estudios? Si siquiera una cuarta parte de ellos se hubiera vuelto realidad, el país tendría desarrollo en materia de vías de comunicación terrestres, férreas y fluviales.


La historia de las vías de comunicación en Colombia se puede condensar en un exceso de estudios elaborados que no han superado la barrera de la planeación, ni las trabas en materia de recursos, presupuesto y contratación. En Colombia, desafortunadamente, el desarrollo del transporte terrestre enterró a sus dos necesarios complementos: el fluvial y el férreo. Y solo ahora, ya tarde, se está tomando conciencia de lo necesarios que son.


A esa inmensa montaña de papel que se puede levantar con los estudios que se han elaborado para solucionar el problema de la infraestructura en materia de transporte, se le puede aunar la gigantesca suma de dinero malgastado en obras viales inconclusas.


Hay más de mil kilómetros de carreteras de doble calzada construidos, pero éstos no llevan a parte alguna pues todos son trayectos discontinuos, a medio hacer desde hace varios años, como el que va de Bogotá a Girardot y lo que hay entre Bucaramanga y Cúcuta.


Así, en Colombia, el país del realismo mágico, si el papel usado  para hacer estudios de factibilidad de carreteras se extendiera sobre una superficie determinada, se haría una ruta de papel más larga que el número de kilómetros de carreteras que se han construido efectivamente en los últimos 20 años.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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