Son de destacar tres hechos: la actual generación de adolescentes está dando sobradas muestras de ser en extremo agresiva; las mujeres son igual o más violentas que los jóvenes de sexo masculino y las calzas prietas en que se mete la Policía al tratar de controlar a estos jóvenes.
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
El pasado viernes 25 de mayo, se inauguraron los Juegos Intercolegiados de Bucaramanga, en la Unidad Deportiva Alfonso López, acto al que asistieron alumnos de numerosos planteles educativos, sus familiares y docentes. Desafortunadamente tan hermoso acontecimiento, que permite ver a las nuevas generaciones de santandereanos emulando por superar lo realizado por las generaciones que les antecedieron en el tiempo, se vio manchado con un amargo lunar negro, grande, que arrugó el espíritu de los que lo presenciaron: los actos de matoneo y vandalismo llevados a cabo por numerosos grupos de escolares, los que se extendieron por un amplio número de manzanas en los alrededores del complejo deportivo, trastornando la vida de los moradores del lugar, de los establecimientos de comercio allí asentados y que causaron destrozos a la planta física del Colegio de Santander.
Jóvenes con uniformes de diario y deportivos de colegios persiguiéndose unos a otros por las calles aledañas al estadio, la intervención agresiva de muchachas que, en actitud tan pendenciera como la de sus compañeros, incitaban a la violencia y lanzaban golpes, adolescentes lesionados, el temor de los residentes del lugar, el uso intimidatorio de objetos contundentes y cortantes en los actos de vandalismo, la notoria incapacidad de la Policía para controlar los hechos, fueron la nota predominante, relegando a tercer plano los esfuerzos de coreografía y el despliegue de imaginación puesto en la presentación y en el desfile de los colegios que participaron en el acto.
Son de destacar tres hechos: la actual generación de adolescentes está dando sobradas muestras de ser en extremo agresiva; las mujeres son igual o más violentas que los jóvenes de sexo masculino y, el tercero quita la respiración, las calzas prietas en que se mete la Policía al tratar de controlar a los jóvenes que hacen de la violencia su forma de expresión.
Lo ocurrido en los alrededores de la Unidad Deportiva Alfonso López el pasado viernes no fue un hecho aislado, ni en él intervinieron unos pocos. No. Fue abultado el número de muchachos que se liaron a puñetazos y usaron diversos medios de agresión, en los actos hubo violencia física contra sus congéneres y las instalaciones del Colegio de Santander. Las autoridades municipales, de Policía y los directivos de los colegios que estuvieron inmersos en los hechos tienen la obligación de darle una explicación a la comunidad, informar qué medidas han tomado para evitar que hechos semejantes vuelvan a ocurrir e imponer drásticas sanciones académicas, de Policía e incluso penales contra los autores de los hechos, pues hubo daños en bienes ajenos.














