Si bien se han hecho esfuerzos, estos han sido insuficientes y los han contaminado la ineficacia administrativa y la corrupción

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
La opinión pública se ha asombrado ante las noticias de la muerte de niños en La Guajira y otras regiones del país por causas relacionadas con la desnutrición infantil.
Desafortunadamente tal situación no es nueva en Colombia, la profundidad de dicho problema es grande y si bien el Estado ha hecho esfuerzos en tal frente, estos no han sido suficientes.
En 2014 “Médicos sin fronteras” informó que en Sudán del Sur el 38,3% de la población infantil padecía de desnutrición crónica. A tal noticia se le dio connotación en Colombia, ignorando que tenemos regiones con tasas semejantes como Vaupés, donde la desnutrición infantil crónica afecta al 34,7% de los menores de 5 años y La Guajira, donde tal drama lo vive el 27,9% de la población infantil.
Desde hace años la Sociedad Colombiana de Pediatría ha denunciado que, en Colombia, la causa real de la muerte de muchos niños es la desnutrición, pero dicho motivo queda arropado por diagnósticos de dolencias tales como neumonías, diarreas, infecciones graves, etc. Es decir, existe un subregistro en las muertes de niños y muchos más de los imaginados fallecen por problemas asociados al hambre.
Así, en Colombia buena parte de la población infantil padece de desnutrición crónica, hecho que impacta en forma prolongada la salud, el desarrollo cerebral, la capacidad cognitiva, motora, intelectual y de aprendizaje de muchos niños. Ello, a largo plazo, se traduce en más pobreza.
En la desnutrición infantil crónica influyen factores tales como la producción, disponibilidad y transporte de los alimentos, la calidad del agua, los recursos económicos, las desigualdades sociales y económicas.
En La Guajira entre 2009 y 2013 por desnutrición, murieron 278 niños, de los cuales el 98,5% eran indígenas. Así se informó en su momento, pero tal noticia no impactó. Hace varios años un estudio de la Universidad Nacional demostró que en el país cada año mueren cerca de 10 mil niños menores de 5 años por causas prevenibles y de tales muertes por lo menos el 30% ocurre por desnutrición.
Todo lleva a preguntarse qué tan efectivas han sido las políticas nutricionales desarrolladas por el Estado en las últimas décadas, pues si bien se han hecho esfuerzos, estos han sido insuficientes y los han contaminado la ineficacia administrativa y la corrupción.











