El páramo de Santurbán no puede convertirse en el próximo botín de las organizaciones criminales, por lo que se hace determinante exigir acciones concretas, eficaces e inmediatas de parte de las autoridades para evitar que la situación se salga definitivamente de control. El tiempo para actuar es ahora.
Publicado por: Editorial
El páramo de Santurbán, joya natural de Santander y bastión hídrico de la región, ha enfrentado muchas amenazas, pero ahora se cierne sobre la zona una sin precedentes, que además de que compromete su integridad ecológica, también afecta gravemente la tranquilidad de sus habitantes y comienza, incluso, a rozar con el terreno de la seguridad en Bucaramanga y el área metropolitana, pues la proliferación de la minería ilegal en ese lugar ha alcanzado niveles alarmantes, con consecuencias devastadoras tanto para el medio ambiente como para la tranquilidad de los ciudadanos.
El reciente hallazgo de personas dedicadas a la extracción ilegal de oro en el páramo de Santurbán ha puesto en evidencia la gravedad de la situación, pero lo que es aún más preocupante es el trasfondo de esta actividad ilícita, pues se ha evidenciado la presencia del Clan del Golfo, una de las organizaciones criminales más peligrosas del país, que ha extendido sus tentáculos hasta este territorio vulnerable, con intereses que van más allá del lucro fácil, pues obviamente sus acciones representan un peligro latente para la comunidad y la estabilidad de la región.
Frente a esta realidad, se debe actuar de manera inmediata y contundente, pues no basta con simples declaraciones o investigaciones coyunturales; se requiere una acción enérgica y coordinada, con el debido respaldo institucional y presupuestal, que lleve a desarticular las redes criminales que operan en el páramo de Santurbán, ya que, como lo venimos advirtiendo en este diario desde hace meses, la presencia del Clan del Golfo exige una respuesta firme y decidida por parte del Estado, ya que impacta directamente en la seguridad de los habitantes del área metropolitana de Bucaramanga y las políticas de protección del medio ambiente.

Es fundamental que las autoridades locales y nacionales asuman su responsabilidad en esta lucha contra el crimen organizado que ahora está tomando posesión de la minería ilegal. No podemos permitir que el páramo de Santurbán, que tanto nos ha costado defender y proteger, termine por convertirse en un territorio sin ley, dominado por la violencia y la impunidad. Y solo mediante la acción determinada y valiente del Estado se podrá preservar este invaluable patrimonio natural y garantizar la tranquilidad de quienes lo habitan.
El cierre de los socavones ilegales y la recuperación del dominio territorial son los pasos más urgentes que deben darse para comenzar a dominar esta situación.
Pero una vez esto se haya avanzado, también es necesario abordar las causas subyacentes de la minería ilegal, como la falta de oportunidades económicas y la ausencia de presencia estatal en la zona, pues solo con un enfoque integral se puede llegar a un resultado exitoso y duradero en esa zona del departamento.
El páramo de Santurbán no puede convertirse en el próximo botín de las organizaciones criminales, por lo que se hace determinante exigir acciones concretas, eficaces e inmediatas de parte de las autoridades para evitar que la situación se salga definitivamente de control. El tiempo para actuar es ahora, antes de que sea demasiado tarde.










