Es necesario que se adelante una auditoría exhaustiva del proyecto, que no deje dudas sobre el uso de los recursos y que se sepa que cada peso invertido se destinó a la protección y seguridad del río Magdalena. Que sin más excusas se actúe según lo pactado para que se pueda cumplir lo prometido a la comunidad.

Publicado por: Editorial
A la lista interminable de obras fundamentales para algunas regiones de Santander, que van quedándose rezagadas en el tiempo, en los presupuestos y en los intereses de los dirigentes políticos, tenemos que sumar las obras de protección del Río Magdalena en Barrancabermeja, que deberían terminar en 10 días, pero no será así porque aún falta el 70% por ejecutarse. Esto claramente constituye un agravio para la comunidad barranqueña y un motivo de investigación para los órganos de control que deberían actuar con presteza en este y otros casos similares.
El retraso que hoy presenta la obra no solo es injustificable, sino que también refleja una falta de compromiso y responsabilidad por parte de los contratistas y del Estado con la comunidad barranqueña. El contratista, Rash Ingeniería SAS, ha solicitado una extensión de cuatro meses para iniciar las labores de pilotaje, argumentando la complejidad del diseño y la dificultad para adquirir materiales, lo cual, si bien es comprensible, ya que, evidentemente, los proyectos de esta envergadura pueden enfrentar desafíos técnicos, muestra aún así la falta de previsión y planificación que no justifican el incumplimiento.
La obligación de los contratistas y del Estado es concluir estas obras oportuna y efectivamente, garantizando la seguridad y el bienestar de los habitantes de Barrancabermeja, pero lo que ahora tenemos es a la administración local en la necesidad de evaluar las modificaciones solicitadas por el contratista. Esto, de paso, implica recursos adicionales que superan los $8.000 millones, lo que pone en evidencia una planificación deficiente y una preocupante descoordinación entre las entidades responsables.
La demora en la ejecución de estas obras tiene un impacto directo en la vida de los habitantes de Barrancabermeja, quienes han señalado el perjuicio que han sufrido quienes desarrollaban su actividad económica en los negocios del Paseo del Río, que fueron desalojadas en noviembre del año pasado debido al inicio de estos trabajos. Además, las demoras afectan la seguridad y protección de las comunidades aledañas al río, que dependen de las obras para prevenir inundaciones y desbordamientos.
El pueblo barranqueño merece una respuesta inmediata y efectiva. Los contratistas y el Estado tienen la obligación de concluir los trabajos de protección del río Magdalena sin más dilaciones. Es fundamental que se tomen medidas urgentes para resolver los problemas técnicos y financieros que han surgido, y que se garantice la ejecución del proyecto en el menor tiempo posible, pues la comunidad no puede seguir siendo víctima de la ineficiencia y la falta de compromiso de quienes tienen la responsabilidad de velar por su bienestar.
Es necesario que se adelante una auditoría exhaustiva del proyecto, que no deje dudas sobre el uso de los recursos y que se sepa que cada peso invertido se destinó a la protección y seguridad del río Magdalena y sus habitantes. Que sin más excusas se actúe según lo pactado para que se pueda cumplir lo prometido a la comunidad de Barrancabermeja.













