domingo 08 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

No, el abuso no es algo normal

No, el abuso no es normal y debemos trabajar de forma incansable para que nuestra sociedad santandereana abandone ese pensamiento arraigado en muchos de que tocar no es abuso..
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El pasado fin de semana, una mujer abordó un bus de Metrolínea en Piedecuesta. Su destino era el sector de Cabecera. No habían pasado más de cinco minutos, cuando a plena luz del día, un hombre se acercó, le puso un arma blanca en la espalda y empezó a tocarla. El bus iba lleno, el hombre le advirtió que no gritara ni llorara, y ahí, delante de todos, esta mujer fue víctima de abuso. Los pasajeros fingieron no darse cuenta. Solo pasado un rato, una mujer jaló del brazo a la víctima y la sacó del vehículo.

Luego del episodio, esta mujer tuvo que enfrentarse a la realidad de las víctimas de este tipo de abuso: es imposible denunciar, no hay rastros, no hay testigos y deben enfrentarse a las afirmaciones que victimizan una vez más a la víctima: ¿cómo iría vestida?, “no le hicieron nada, solo la tocaron”, “es normal que pase en los buses...”.

No, el abuso no es normal y debemos trabajar de forma incansable para que nuestra sociedad santandereana abandone ese pensamiento arraigado en muchos de que tocar no es abuso. ¡Claro que lo es! y nada justifica su ocurrencia.

Con esta premisa, este diario lanzó hace varias semanas la iniciativa “no te quedes callada”, como una invitación a que quienes han sido víctimas de abuso se decidan a romper el silencio. Ha sido apabullante recibir tantas y tantas historias de personas que han debido enfrentarse a esta realidad. Lo más angustiante es evidenciar una vez más que la mayoría de estos maltratos se dan desde la infancia y que los principales agresores son quienes se suponen tienen un deber de cuidado de nuestros niños.

El gran drama de este tipo de abuso es la desprotección absoluta de las víctimas. Nuestro sistema judicial no está diseñado para protegerlas, y aunque desde la normativa las disposiciones están, en la práctica no garantizan sus derechos.

El Brigadier General Manuel Antonio Vásquez Prada, comandante de la Mebuc, ha actuado enviando hombres y mujeres de inteligencia a los buses, lo que permitió identificar en las últimas semanas a cuatro delincuentes que se subían al transporte público a tocar mujeres y grabarlas. No obstante, es difícil judicializarlas, pues es a la víctima a quien corresponde denunciar y muchas veces aportar las pruebas en contra, que rara vez existen.

Pero además de acciones efectivas por parte de las autoridades, es necesario trabajar en el rechazo social a este tipo de conductas, de forma tal que estos delincuentes no se puedan ocultar en la indiferencia de los demás para cometer sus abusos.

A su vez, hay que replantearse la ruta de la Justicia en estos casos. Desde hace mucho tiempo se requiere una reforma en los procesos de atención a víctimas de abuso y violencia sexual, pues tal y como están dispuesto hoy además de no haber justicia, quien se atreve a denunciar es víctima nuevamente al enfrentarse a unos procedimientos que al final muy pocas veces terminan por castigar a los culpables.

editorial
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