Los comedores de las plazas de mercado son penínsulas del buen condimento. Entre ollas, cucharones, potes y un potente fogón se incuba, acuña y calienta a cada rato la sopa de ministro, a quien la gastronomía popular le otorga milagrosos poderes, para nada certificados.

Publicado por: Juan Carlos Gutiérrez
Esta receta, con particulares ingredientes y comensales, se cocina en la plaza de mercado del barrio La Concordia. Nido de la gastronomía popular santandereana. En este lugar los olores se ven, los colores se gustan y los sonidos se saborean tibios o ahumados, depende del paladar. Ellos viajan con el vapor que expele la olla a presión, que no para de pitar, bajo la cocina a leña, que sobrevive a los años.
Por ejemplo, el amarillo sabe a frío jugo de la naranja recién exprimida. El rojo tiene el fogoso temblor del ají. El marrón oscuro sabe a sangre, testículos y pene de toro, en un suculento caldo llamado por los santandereanos: sopa de ministro. En este plato muchos comensales depositan el poder, no certificado, de la potencial sexual extraviada.
A mediodía el comedor de la plaza de mercado La Concordia es un hervidero de hombres y mujeres. Muchos hambrientos y dispuestos a meterle muela a las resbalosas morcillas, a la sopa de arroz, al mondongo o el pollo sudado. Pero si alguien viene sin fuerzas, tal vez trasnochado, y con ganas de amar en un par de horas, una opción es una sopa de ministro, algo así como un viagra criollo, patentado por años de testimonios no verificados. La cultura popular tradicional tiene a este caldo como uno de sus favoritos, y principal arma en contra de la temible disfunción eréctil.
Las mesas de madera con mantel de plástico se convierten entonces en el gran comedor de los bumangueses, al menos de los que tienen paladar para un picado de testículos y pene de toro, sumergidos en caldo con hilos de grasa, algo espeso, medio transparente y un tris gelatinoso, custodiado por una porción de yuca o arepa de maíz. El cilantro o el ají quedan al gusto.
Su preparación no es tan compleja. Se pica el falo del toro y las criadillas. Se le agrega papa, alverja, zanahoria, verduras en cantidad y se pone a hervir por cerca de una hora. Algunas prefieren cocinar un día antes el falo del toro, porque es una carne difícil, advierten. También aseguran que el aparato reproductor del animal debe ser maduro para que guarde la sustancia adecuada.

Créditos
* Edición: María Paz Rodríguez Barrera Programa de Comunicación Social UNAB y Centro de Producción Audiovisual –CPA.* Canción: Erned it. Artistas: The Weeknd. Fifty Shades Darker soundtrack* Audio: Backyard Boogaloo. Autor: Megatrax. * Audio: Sexy nurse. Autor: Megatrax* Audio: Chilling Wackos. Autor: Megatrax* Audio: 100 percent love Autor: Megatrax














