Su victoria en las elecciones atípicas no solo pone a prueba su capacidad de gestión, sino también su liderazgo para gobernar una ciudad con graves problemas estructurales que requieren decisiones urgentes.
La llegada de Cristian Fernando Portilla Pérez a la Alcaldía de Bucaramanga, tras ganar ayer las elecciones atípicas, no solo marca el inicio de un mandato de dos años, sino también la apertura de un periodo de alta complejidad política e institucional, con múltiples retos para él como nuevo mandatario. Su gobierno se desarrollará en una Bucaramanga que reclama una planeación estructural, con complejos indicadores en seguridad, una movilidad colapsada, la incertidumbre sobre el cierre de El Carrasco y la reducción de la informalidad, por citar algunos asuntos pendientes.
Sin embargo, también deberá afrontar retos políticos. Portilla Pérez asume el poder en un contexto complejo desde el ámbito de la representatividad electoral. Si bien es cierto que obtuvo 63.317 votos, que significaron el 45,66 % de los sufragios de las elecciones atípicas, el abstencionismo de la jornada de ayer llegó al 73,57 % de los 531.239 ciudadanos inscritos para votar en la ciudad. Es decir, siete de cada diez bumangueses, por diferentes motivos, se abstuvieron de participar en el proceso electoral.
Esta es la cifra de abstención electoral más alta de la historia reciente de Bucaramanga. En 2023, la abstención llegó al 46,52 % con el triunfo de Jaime Andrés Beltrán, mientras que en 2019 Juan Carlos Cárdenas alcanzó la Alcaldía con una abstención del 41,25 %. En el triunfo del ingeniero Rodolfo Hernández, en 2025, el censo electoral era de 493.802 personas y la abstención fue del 43 %, mientras que en 2011 el censo electoral era de 455.897 y Luis Francisco Bohórquez ganó la Alcaldía con una abstención del 47 %.
Esta abstención del 73,57 % fue pronosticada por diferentes expertos políticos, una vez la Registraduría Nacional del Estado Civil hizo la convocatoria a las elecciones atípicas. El hecho de que el proselitismo electoral para los ocho candidatos inscritos se desarrollara en solo 45 días generó un ambiente propicio para las llamadas “maquinarias políticas”, por encima de un debate reposado de ideas y argumentos de ciudad, tan necesario para cultivar el llamado voto de opinión, ese que de manera reciente llevó a Rodolfo Hernández a convertirse en el fenómeno político que encarnó.
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A su turno, la falta de información, a pesar de las múltiples campañas oficiales, de gremios y de medios de comunicación, fue un factor determinante para que esos 390.786 votantes no salieran a sufragar este domingo. Ellos no acudieron a las urnas. A la tradicional apatía de un sector de la población frente a los procesos electorales se le unieron las festividades de Navidad y fin de año. La frase que resumió ayer este escenario, y se escuchó en diferentes sectores de Bucaramanga, fue: “En este puesto de votación hay más jurados que votantes…”.
Retos desde lo político
Otro de los grandes desafíos de Cristian Fernando Portilla Pérez será el político. Sectores de oposición anunciaron que llevarán ante instancias administrativas lo que consideran sería su inhabilidad, pese a que el Consejo Nacional Electoral avaló su inscripción y acciones de tutela falladas a su favor respaldaron esta decisión. Esta circunstancia podría generar el riesgo de un ambiente de inestabilidad, que presidió la administración de Jaime Andrés Beltrán Martínez.
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Y es precisamente la permanente lectura de su cercanía con su padrino político lo que obligará a Cristian Fernando Portilla Pérez a demostrar, desde el primer día, que su autoridad no es delegada ni condicionada, sino producto de sus decisiones y capacidad técnica. Desligar a Cristian Fernando Portilla Pérez de la sombra que lo acompañó en todo el proceso electoral representará todo un reto. A quien eligieron los 63.317 sufragantes fue a Portilla y no a Beltrán. Aunque algunos analistas consideran que quien fue reelegido fue Jaime Andrés Beltrán Martínez en la figura de Cristian Fernando Portilla Pérez. Por eso será tan importante el liderazgo del alcalde elegido para construir una legitimidad basada en resultados de ciudad.
Cabe advertir que Bucaramanga ya afrontó este camino. Una vez se cumplió el periodo como alcalde de Rodolfo Hernández, Juan Carlos Cárdenas Rey apareció en el panorama político como el sucesor de su legado, generando en 2019 una votación de 141.768 votos, muchos de ellos heredados del “ingeniero”. Sin embargo, las segundas partes no funcionaron para los dos. A los pocos meses se generaron los primeros conflictos, hasta que terminaron en orillas políticas separadas y haciéndose mutuos señalamientos de mala gestión.
Los votos de Portilla Pérez
Cristian Fernando Portilla Pérez sumó este domingo 63.317 votos, que representaron el 45,66 % de los sufragios, casi la mitad de la votación de ayer. Una cifra significativa si se compara con la de Carlos Enrique Bueno Cadena, segundo en votos, con 26.208 sufragios, que representaron el 18,90 % del total. Mientras muchos analistas vaticinaban hasta un ‘voto finish’, el candidato de la ‘Coalición con paso firme Bucaramanga avanza’ duplicó al llamado ‘Barbas’.
Analistas consideran que esta significativa votación provino principalmente del capital electoral que no solo construyó Jaime Andrés Beltrán Martínez en su recorrido político como dirigente, concejal y mandatario de Bucaramanga, sino también de las “maquinarias electorales” que le dieron políticos tradicionales.
Los comicios de ayer domingo dejaron figuras cuya votación no puede pasar desapercibida para los próximos escenarios electorales. Por un lado, Humberto Salazar García, candidato del Pacto Histórico, quien sumó 15.299 votos, que representaron el 11,03 % de los sufragios. El llamado “candidato filósofo”, con un discurso que lo separaba de los demás aspirantes a la Alcaldía, deja interesantes expectativas sobre lo que será su futuro político, pensando en si se vuelve a lanzar para la administración municipal o toma el camino del Concejo de Bucaramanga. Al tiempo, su votación es un llamado de alerta sobre el terreno que pudo ganar el Pacto Histórico en la ciudad, con miras a las elecciones al Congreso de marzo próximo.
A su turno, Fabián Oviedo Pinzón, con 20.640 votos, no pudo superar su campaña de hace dos años, cuando alcanzó 34.146 sufragios. Igual camino recorrió Jhan Carlos Alvernia Vergel, quien para las elecciones de 2016 sumó 59.933 votos y ayer solo contabilizó 5.148 sufragios, que representaron el 3,71 % de la votación. Un capítulo especial tienen los votos en blanco, que sumaron 5.380 votos, para un 3,88 % de los sufragios, correspondientes a ciudadanos que no se vieron representados en ninguno de los candidatos.
En medio de este panorama, con Cristian Fernando Portilla Pérez en la Alcaldía de Bucaramanga, lo que muchos se preguntan ahora es cuál será el futuro de Jaime Andrés Beltrán Martíenez. Y anoche el exalcalde volvió a dar pistas: “...hoy tenemos alcalde y mañana te















