Este domingo seis candidatos disputarán la Alcaldía de Girón en las elecciones atípicas.

El incremento de los casos de violencia e inseguridad y la falta de una estrategia efectiva para combatir estos fenómenos se han convertido en el principal ‘dolor de cabeza’ de los municipios del área metropolitana, y Girón no es la excepción.
Según la última encuesta de percepción ciudadana de Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, el 78 % de los encuestados en Girón calificaron la drogadicción como uno de los principales problemas que propician la inseguridad en los barrios y el 37 % dice que el atraco callejero es el de mayor preocupación.
Según expertos, precisamente la inestabilidad jurídica y política que ha tenido el municipio durante los últimos seis años ha impedido que se proyecte una solución clara que permita reducir la inseguridad y, por ende, el consumo de sustancias en lugares públicos.
En ese informe de Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, se evidenció que, si bien es cierto, los índices de violencia interpersonal disminuyeron en el área, los llamados ‘raponazos’ callejeros se han mantenido a la orden del día, convirtiéndose en una de las principales preocupaciones de la comunidad, en este caso en particular de los gironeses.
Estas son las propuestas de los candidatos sobre cómo mejorar la seguridad en el municipio, durante un corto periodo de dos años, para los cuales serían elegidos este domingo en las elecciones.
Óscar Álvarez
“Yo veo un problema de fondo: cuando la administración pública se llena de malas prácticas, se desperdician recursos y se pierde autoridad en la calle, y eso se nota en la seguridad. Mi enfoque es tratar la seguridad como una tarea que se organiza y se mide, no como una frase bonita. Primero, prevención de verdad: vamos a organizar y recuperar campos deportivos, canchas y parques, y a ponerlos a funcionar con programación constante de deporte y actividades lúdicas para jóvenes. Yo sí creo que un joven ocupado en actividades sanas está menos expuesto al consumo y a la delincuencia. Para motivarlo, vamos a crear un programa de “puntos ciudadanos”: participación en deporte, cultura, formación o servicio comunitario que se traduzca en beneficios concretos en salud preventiva, educación y acceso a la oferta del municipio. Segundo, control y reacción: vamos a trabajar más estrechamente con la Policía Nacional, reconociendo su rol y respaldando su labor como corresponde. Habrá más patrullajes en horarios y zonas críticas, mayor presencia en parques y espacios públicos para que la gente vuelva a salir tranquila, y un esquema de trabajo por cuadrantes, con metas claras. Y sí, usaremos tecnología e inteligencia artificial, pero con seriedad: con capacitación a las autoridades competentes para identificar con precisión dónde están los delitos y perseguir al delincuente, no para “molestar” al ciudadano. Además, quiero sumar herramientas puntuales, como drones de vigilancia en puntos críticos y corredores donde se presentan más incidentes, integrados a un sistema de monitoreo y respuesta rápida, siempre con protocolos definidos. La idea es apoyar la vigilancia, anticiparnos y reaccionar mejor. Lo que no se mide, no mejora; por eso, habrá seguimiento y rendición de cuentas periódica.”
Campo Elías Ramírez
“La drogadicción es una preocupación real y no se puede enfrentar solo desde la Policía. Mi enfoque es integral, como siempre lo he planteado: prevención, atención y oportunidades. Vamos a fortalecer los programas de prevención en colegios y barrios, con acompañamiento psicosocial, deporte, cultura y orientación familiar, porque el consumo muchas veces nace de la falta de oportunidades y de acompañamiento. Al mismo tiempo, vamos a articular salud, educación y seguridad, fortaleciendo los equipos básicos de salud, que son quienes llegan puerta a puerta con los profesionales, para identificar a tiempo los casos y brindar atención real. Más oportunidades para jóvenes —educación, deporte y empleo— reducen de raíz estos flagelos. La seguridad también se construye con futuro”.
Diego Moreno
“Para enfrentar la drogadicción, que afecta al 78 % de la percepción de inseguridad, implementaremos el programa “Girón Resiliente”. No solo perseguiremos el expendio con inteligencia y cámaras, sino que estableceremos el primer Centro Municipal de Atención Integral a las Adicciones, tratando el consumo como un problema de salud pública. Contra el atraco (37 % de preocupación), reactivaremos los “Frentes de Seguridad Tecnológicos” con mantenimiento permanente e integración directa con la Policía. Solicitaremos incremento de patrullaje motorizado y mejoraremos el 100 % de la iluminación en parques y zonas críticas en articulación con la empresa Iluminaciones San Juan. La seguridad se recuperará también, arrebatándoles a los jóvenes a las bandas mediante programas de deporte y cultura en los barrios más vulnerables”.
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Misael Luna
“La drogadicción deja de ser tratada solo como delito y se atiende como problema de salud pública, en el programa de transformación social. Crearemos centros locales de atención y escucha en alianza con la Secretaría de Salud y las EPS. Habrá brigadas de salud mental en colegios, barrios y en las Juntas de Acción Comunal. Tendremos rutas rápidas para consumidores problemáticos: identificación, evaluación, atención y seguimiento. Tendremos programas de reinserción educativa y laboral para los jóvenes que estén en riesgo. En dos años queremos atender mínimo a 1.500 personas con riesgo o consumo problemático. Así reduciremos también el consumo juvenil en barrios priorizados. Durante muchos años en mi municipio solo se atendió la seguridad policial y, en estos dos años de mi administración, trabajaré una seguridad humana; es decir, atacar las causas como la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades”.
William Mantilla
“Primero, seguridad con presencia real. Vamos a reforzar el control del espacio público con Policía y Ejército, trabajando de forma articulada con la Gobernación y las alcaldías del área metropolitana, con más patrullaje, puestos móviles, iluminación total y cámaras que realmente funcionen. El atraco disminuye cuando hay control y cuando la gente vuelve a ocupar las calles con tranquilidad. Segundo, la drogadicción será tratada como un problema de salud pública y social, no solo como delito. Fortaleceremos la atención en salud mental, la prevención en colegios, el trabajo con familias y los programas de recuperación, especialmente para jóvenes, sin dejar de combatir con firmeza el microtráfico y cerrar puntos de expendio. Tercero, empleo y resocialización. Donde hay trabajo, deporte, cultura y espacios comunitarios activos, baja el consumo y baja el delito. Girón necesita resultados, no excusas”.

















