La Liga de Gobernantes Anticorrupción pasó de ser la tolda más votada en 2022 a la Cámara de Representantes, a tener un duro golpe con baja votación el pasado domingo.

El otrora movimiento significativo de ciudadanos, que en 2022 logró llegar a la Cámara de Representantes con dos curules, perdió su representación en el Legislativo, luego de que su máxima figura, Rodolfo Hernández Suárez, falleciera y el recién partido quedara sin figuras visibles representativas.
La Liga de Gobernantes Anticorrupción, que se estrenó hace cuatro años, tuvo 166.908 votos que alcanzaron para dos curules, que en la lista cerrada le pertenecieron a Erika Tatiana Sánchez, cuota del exgobernador condenado Mario Camacho Prada; y a Juan Manuel Cortés, miembro de una de las familias políticas de Barbosa, Santander.

La figura influyente, Rodolfo Hernández Suárez, estaba en ese momento en su campaña presidencial, recorría el país y, pese a estar imputado en ese momento por corrupción cuando fue alcalde de Bucaramanga, logró calar en la opinión pública con su discurso, que le permitió estar a menos de 800.000 votos de llegar a la Presidencia de la República.
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Pérdidas de grandes ligas
Para algunos analistas la ‘muerte política’ de ese partido político estaba cantada. En 2023 no logró tener diputados en Santander ni concejales en Bucaramanga. Sus votos no fueron suficientes ni representativos para alcanzar las curules en el área metropolitana. Por el contrario, quedó en evidencia en ese momento que su máxima figura hacía falta para obtener el caudal electoral necesario.
Ahora, en las elecciones legislativas del pasado domingo, también pasó a ser uno de los partidos más derrotados en Santander. La lista a la Cámara de Representantes solo alcanzó 6.860 votos, teniendo al excandidato a la Alcaldía de Bucaramanga, Luis Roberto Ordóñez, como cabeza de lista.
La baja representatividad que tuvo la Liga de Gobernantes volvió a pasar factura y su representación en el Congreso de la República quedó resumida a cero.
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Para Gerardo Martínez, abogado y analista político, el exalcalde de Bucaramanga nunca se encargó de construir un partido político estructurado que le permitiera contar con una organización sólida para enfrentar otros procesos electorales, tanto en el departamento como en el resto del país.
“Rodolfo Hernández nunca construyó partido. Cuando pasaron del grupo significativo a partido, entonces hicieron estatutos y se metieron miembros de la familia. Ahí no hubo quien hiciera partido y menos cogieron figuras representativas”, afirmó el analista político, al ser consultado.
De igual forma, consideró que el “fenómeno” político era el mismo excandidato presidencial, que alcanzó cerca de 11 millones de votos y estuvo a poco de arrebatarle la Casa de Nariño a Gustavo Petro y a Francia Márquez.
Personería intacta
La Liga de Gobernantes Anticorrupción logró salir victoriosa de las elecciones, pese a que no logró representatividad en el Senado de la República ni en la Cámara de Representantes.
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El partido rodolfista estaba condicionado a pasar el umbral en las elecciones al Senado para poder mantener la personería jurídica y no perder la representatividad como colectividad.
Por eso suscribió una alianza con otros partidos pequeños que también estaban en riesgo de desaparecer y lograron pasar el umbral del 3 %, que representaba al menos 600.000 votos.
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La alianza fue con Cambio Radical, Liga de Gobernantes Anticorrupción, ADA, Colombia Justa Libres y un sinnúmero de estructuras minoritarias.
“La personería jurídica queda intacta. En ese caso, porque era una lista conjunta, entonces puede que la cifra repartidora no alcance a elegir senador de ellos, pero sí pasaron el umbral”, puntualizó Gerardo Martínez.
El candidato más visible de esta coalición era Rodolfo José Hernández Oliveros, el hijo y heredero político del exalcalde de Bucaramanga. En la plancha tuvo el número 100, que de cierta forma trae amplios beneficios en momentos electorales, pero no logró imponerse sobre los candidatos de Cambio Radical que arrebataron esas curules.
Con ese reconocimiento político, el partido del exalcalde de Bucaramanga seguirá recibiendo financiación estatal y tendrá juego en las elecciones regionales del próximo año, en las que intentará volver a recuperar ese poder local que alcanzaron cuando su figura visible estaba inmersa en la política local y también nacional.

















