La quema de 30 votos en una mesa del Colegio Aurelio Martínez Mutis, en Bucaramanga, generó polémica durante el proceso de escrutinio de las elecciones legislativas. ¿Qué dice la norma?

Dos días después de que se dieran las elecciones legislativas y de que iniciara de forma oficial el escrutinio —que es el que tiene vinculación con los resultados electorales—, en Bucaramanga los jueces procedieron a quemar algunos votos en un acto que no pasó desapercibido.
El representante electo a la Cámara por Santander, Ferley Sierra, quien tendría su curul en riesgo en medio del proceso de escrutinio, sostuvo en un video publicado en sus redes sociales que en la mesa 18 del Colegio Aurelio Martínez Mutis se procedió a la quema de 30 votos que aparecieron de más, sin que estos coincidieran con el número de sufragantes.
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“Van a quemar 30 votos en este momento… en la urna había 176 votos, pero realmente había 146 votantes. Qué dolor, qué dolor Santander”, afirmó el militante de la Alianza Verde, quien en el preconteo alcanzó 28.918 sufragios, que le alcanzan para una curul en el Legislativo.
Lo que pasó en ese puesto de votación es la misma situación que se dio en otras, en las que aparecieron más votos en las urnas pese a que el número de sufragantes era menor, lo que obligó a los jueces a tomar una decisión que —si bien es polémica— está establecida en la ley.
“El sistema lo que hace es que al azar saca los 30 votos que alguien corrupto puso de más en esa mesa de votación y se queman los votos limpios de ciudadanos que fueron honestamente a votar”, puntualizó Sierra.
En ese proceso al azar —claramente— se ven afectados algunos votos de los candidatos que únicamente se enteran cuando se vuelve a hacer el conteo, pues los jueces electorales no pueden mostrar a quiénes pertenecen esos sufragios antes de que sean quemados.
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¿Qué dice la norma?
El abogado y analista político Gerardo Martínez explicó que, cuando esta situación ocurre en cualquier mesa de votación, los jueces están en la obligación de escoger el número de votos sobrantes al azar y proceder a quemarlos sin revelar a quiénes pertenecían.
“Esto no es nuevo y no solo ocurre en Bucaramanga. En cualquier mesa de votación en la que se presente este hecho de más votos que sufragantes se deben quemar los sobrantes. No se trata de una irregularidad”, explicó el experto.
















