El Pacto Histórico y el Centro Democrático se unieron para elegir presidente del Senado y Contralor General.

En la Casa de Nariño entendieron el mensaje que el Centro Democrático y el Pacto Histórico le dieron al Gobierno de Abelardo De La Espriella incluso antes de tomar posesión: las dos bancadas, que son las más grandes en el Congreso, pueden estar más cerca de lo pensado para conformar un bloque sólido que ponga a tambalear algunas propuestas y decisiones del mandatario de los colombianos.
El primer golpe fue el 20 de julio, cuando los dos partidos se unieron para impedir que Alfredo Deluque (Partido de la ‘U’) se eligiera presidente del Congreso con el respaldo público de De La Espriella. Fue entonces cuando el uribismo y el petrismo sellaron alianza para que Honorio Enríquez, del Centro Democrático, se quedara con las mayorías.
Esa alianza parecía únicamente temporal. Pero el tiempo ha demostrado lo contrario y están en una alianza -que no se comenta en público-, pero que sí se cocina en los pasillos del Capitolio.

De hecho, varias fuentes del Legislativo confirmaron a Vanguardia que así se dio la elección de Jorge Eliécer Laverde como contralor general. La semana pasada las dos bancadas sostuvieron reuniones con delegados y establecieron que él sería el candidato, siempre y cuando el Centro Democrático pudiera tener cuota en la vicecontraloría.
“Desde hace más de ocho días los dos partidos se pusieron de acuerdo para elegir contralor siempre y cuando se respeten los cupos en el Consejo Nacional Electoral, cuyos magistrados se elegirán el 25 de agosto. En esa reunión hubo congresistas de los dos bandos, pero todo bajo reserva. Eso era un nuevo golpe para De La Espriella”, afirmó un senador del Pacto Histórico bajo reserva de su nombre, toda vez que la tolda no le permite ser vocero oficial para dar declaraciones.
Uribismo permite a Petro salir del país
El pasado miércoles, después de que las bancadas de derecha y de izquierda eligieran contralor, la plenaria del Senado puso a debate una proposición presentada por el expresidente Gustavo Petro, que pedía permiso para salir de Colombia durante un año, trámite que tiene que hacerse por disposición constitucional.
La bancada del Centro Democrático aprobó esa proposición, dándole así el respaldo a Petro en el Senado. Esos 17 votos fueron cruciales para que el líder del Pacto Histórico pueda salir del país en los próximos días, siempre y cuando presente itinerarios y fechas al Legislativo.
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“Quiero agradecer a la plenaria el haber votado la proposición que fue sometida por el Centro Democrático y autorizar la salida a la que tiene el señor expresidente Gustavo Petro”, afirmó el senador Iván Cepeda, un antiguo enemigo político del expresidente Álvaro Uribe Vélez, con quien tiene un lío judicial en marcha.
Para Patricia Sánchez, profesora universitaria de Ciencias Políticas, esta no sería una alianza consolidada a futuro, sino que no pasaría de ser una estrategia para demostrarle al Gobierno Nacional que tanto el Pacto Histórico (principal partido de oposición) y el Centro Democrático (que se creía iba a ser el más fuerte del oficialismo) tienen amplia representación en el Legislativo que necesitará, por lo menos al uribismo, para tramitar sus proyectos de ley que están por llegar.

“Esta no es una alianza como la que acostumbran a hacer el Conservador y el Liberal, que siempre están del mismo lado. Es una demostración del uribismo, principalmente, que entre líneas está exigiendo respeto al Gobierno de De La Espriella. Ellos se sintieron maltratados en campaña y ahora tienen el poder congresional”, afirmó la experta en política.
Justamente eso reconocen varios militantes uribistas consultados por esta redacción. Afirman que, desde la campaña, De La Espriella tuvo un lenguaje guerrerista con el Centro Democrático sin tener en cuenta que sí o sí iban a ser el partido de derecha con más representatividad en el Congreso de la República.
“¿Cómo no íbamos a estar molestos, si decidió apoyar la lista de Salvación Nacional al Senado y nos atacó varias veces diciéndonos ‘los de siempre’? Eso pasó factura en el partido, que quedó muy molesto y las relaciones no están en su mejor momento con el Gobierno Nacional. Tan es así que no tenemos representatividad en el gabinete ministerial”, afirmó un representante a la Cámara, bajo reserva de su nombre.
De hecho, Abelardo De La Espriella nombró a la exsenadora uribista, Paola Holguín, como ministra de Cultura, pero en el partido no la reconocen como cuota de ellos, toda vez que renunció a la militancia e incluso a la curul antes de terminar el periodo legislativo, y no se le vio activa haciendo campaña a favor de Paloma Valencia, que en primera vuelta fue la rival del candidato de Defensores de la Patria.
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Desde las bases uribistas esperaban incluso que Valencia entrara al Gobierno, toda vez que reconoció su derrota y confirmó oficialmente que se sumaba a la campaña de De La Espriella.

Miguel Ángel Pinto, representante a la Cámara por Santander, considera que la decisión de respaldar la proposición de Gustavo Petro fue un gesto de institucionalidad como ha pasado con los otros expresidentes, pese a las varias investigaciones que cursan en la Comisión de Acusaciones en contra del exjefe de Estado.
“El Centro Democrático aprobó esta proposición por un tema institucional, garantizando lo que ha sido costumbre, ya que así se aprobó para Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque. Sin embargo, las circunstancias en esta oportunidad son diferentes”, afirmó el congresista, expresando su inconformismo.
De igual manera, el representante, que hace parte de los compromisarios del partido, rechaza que se les califique como “petrouribismo” por los momentos en los que los dos partidos han tenido algún tipo de coincidencias.
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“No creo que exista el petrouribismo. Creo que en algunos puntos, durante los cuatro años, coincidirán las bancadas, pero tengo que rechazar categóricamente que en el Centro Democrático haya algún tipo de acuerdo de este tipo”, puntualizó el miembro de la bancada.

















