El oso andino que recorre Santander evidencia la riqueza del territorio y convoca a un festival en torno a su conservación. Prográmese este 5 y 6 de diciembre en Charalá.

El oso andino atraviesa las montañas del complejo Guantiva-La Rusia y deja rastros en los nacimientos de agua, robles y senderos de bosque altoandino.
Su presencia, cada vez más visible gracias a las cámaras trampa, es un valioso motivo para apostarle a la conservación en Santander. Hoy, las iniciativas que nacen en las veredas, cuentan con el apoyo de entidades ambientales, organizaciones comunitarias e investigadores.
Esa conversación en torno a la protección de la riqueza natural de nuestro departamento se desplegará en Charalá este 5 y 6 de diciembre con la tercera versión del Festival del Oso Andino “Cuidadosos del Oso Andino por el Agua y la Montaña”, una iniciativa que la Corporación Autónoma Regional de Santander, CAS, integra y patrocina en alianza con la Fundación GAIA.
Se trata de un espacio que busca fortalecer la relación entre las comunidades y el territorio donde habita esta especie que hoy se encuentra en la categoría de Vulnerable a la extinción, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El festival forma parte del proyecto “CuidadOSOS por el Camino de la Conservación”, otro proyecto que une esfuerzos para proteger al oso andino y restaurar su hábitat en el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Guantiva-La Rusia, un territorio con 119.009 hectáreas donde también habitan pumas, picures, armadillos y zarigüeyas.
La iniciativa integra restauración ecológica, educación ambiental, acuerdos voluntarios de conservación y participación comunitaria. “Este proyecto demuestra que la conservación no solo beneficia a la fauna, sino también a las comunidades locales, promoviendo prácticas sostenibles y mejorando la calidad de vida de quienes habitan estas áreas”, destacó la CAS a través de un comunicado.

Las montañas de esta zona sostienen fuentes hídricas y bosques donde el oso andino encuentra alimento, refugio y corredores para desplazarse. Para ello, uno de los puntos clave del festival será el Primer Encuentro de Investigadores y Grupos de Monitoreo Comunitario de los municipios de Onzaga, San Joaquín, Coromoro, Charalá y Gámbita.
“Estos grupos, conformados por comunidades rurales que habitan zonas donde se encuentran especies como el oso andino, recibieron en años anteriores kits de monitoreo (cámaras trampa, binoculares y formatos de registro) para consolidar bitácoras de biodiversidad”.
Publicidad
El evento abrirá el viernes 5 de diciembre con conversatorios sobre protección de las especies que presentan conflicto con las comunidades rurales. También habrá talleres teórico–prácticos de avistamiento de aves, jornada deportiva de running “Cuidadosos”, Eco Mercado con productos rurales, actividades de educación ambiental para niños y adultos, y el tradicional intercambio de semillas, una práctica que busca fortalecer la soberanía alimentaria y la preservación de variedades nativas.
Un festival para honrar el territorio
Ruth Cáceres Cáceres, ingeniera ambiental y directora de Fundación GAIA, sostiene que el propósito del festival es consolidar un espacio de ciencia participativa, “unir a comunidades, academia, autoridades y público general para reconectar con nuestro entorno natural, valorar al oso andino como símbolo de la biodiversidad andina y fortalecer su conservación en el territorio”, compartió.
La Fundación GAIA, desde su creación en 2008, ha trabajado por construir una red comunitaria que procure por la conservación de la biodiversidad.
“La alianza entre la Fundación Gaia y la CAS nació de la necesidad de unir esfuerzos para llevar a los territorios remotos del DRMI Guantiva La Rusia proyectos con un profundo enfoque socioambiental. Nuestro trabajo reconoce que en estas zonas de alta montaña donde las comunidades enfrentan necesidades sociales y los ecosistemas se encuentran bajo presión la conservación solo es posible si se construye junto a la gente”, destacó la directora Ruth Cáceres.

¿Cuáles las amanezas que enfrenta el oso andino en Colombia?
Y es que el oso andino enfrenta diversas amenazas: pérdida y fragmentación del hábitat por deforestación, expansión agrícola, cambios en el uso del suelo, cacería ilegal y los conflictos asociados al consumo de ganado.
“Se suman desafíos propios de un territorio remoto y de difícil acceso. La mayoría de las zonas donde habita la especie cuentan con caminos de herradura en muy mal estado, grandes distancias hasta los centros urbanos y muy limitada comunicación, lo que dificulta no solo las labores de monitoreo, sino también el acompañamiento constante a las comunidades”, agregó la directora.

Las comunidades organizadas pueden firmar acuerdos voluntarios de conservación, cambiar sus prácticas hacia modelos más sostenibles, y convertirse en guardianes del territorio.

Publicidad
Pese a ello, el proyecto ha dejado avances significativos como la consolidación de un grupo de monitoreo en seis municipios del territorio que funciona como hogar de múltiples especies.
”Proteger al oso implica resguardar grandes extensiones de hábitat que también benefician a aves, mamíferos, plantas y a toda la biodiversidad que lo acompaña (...) Esta mirada integral fortalece la conciencia de que conservar no es solo proteger fauna, sino también asegurar agua, suelos sanos y bienestar para las comunidades que habitan estas montañas a través de los servicios ecosistémicos que nos brinda la naturaleza de manera gratuita”.
















