Juan Sebastián Carrillo Moya, joven barranqueño de 25 años, desapareció en Trujillo (Perú) el 29 de septiembre. Este santandereano había viajado para cumplir su sueño de ser cocinero profesional. Su madre, Xiomara Moya, clama ayuda para encontrarlo.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
El nombre de Juan Sebastián Carrillo Moya, un joven barranqueño de 25 años resuena entre publicaciones de redes sociales, cadenas de mensajes y oraciones compartidas. Su madre, Xiomara Moya, no ha parado un solo día de buscarlo desde que desapareció en Trujillo, Perú, a finales de septiembre. La angustia, la impotencia y el miedo se han convertido en parte de su rutina, mientras lucha por mantener viva la esperanza de encontrarlo con vida.
Juan Sebastián viajó desde Barrancabermeja hacia Perú con el sueño de crecer profesionalmente como técnico en cocina. “Él quería aprender de la gastronomía peruana, que es reconocida en todo el mundo. Soñaba con perfeccionar su oficio, trabajar y conocer nuevas culturas”, cuenta su madre, con una voz que apenas sostiene entre lágrimas.
El joven partió a finales de agosto. Había reunido el dinero con esfuerzo, trabajando en distintos restaurantes del país. Llegó a Trujillo y, aunque era la primera vez que salía de Colombia, mantenía contacto constante con su familia. “Todos los días nos hablábamos por videollamada. Me mostraba fotos, me decía que estaba conociendo gente y adaptándose”, recuerda Xiomara.

Pero el 29 de septiembre, todo cambió. Esa noche, Sebastián salió a cenar y nunca regresó al lugar donde vivía. En algunos momentos sus familiares recibieron mensajes de su línea móvil, pero los mensajes, según su madre, “no parecían escritos por él”. Las respuestas eran cortas, frías, y se desconectaban cada vez que pedía una videollamada o la ubicación.
“Ahí empezó la pesadilla. Nadie sabía nada. No tenía familia allá, apenas algunos conocidos que había hecho mientras trabajaba. En ese momento supe que algo andaba mal.”
Quien tenga información de su paradero puede comunicarse a las líneas: En Colombia, 3015059785- 3187825787 y/o en Perú 51 984263959
Entre la esperanza y la impotencia
Durante los primeros días, la búsqueda fue una carrera contra el tiempo y la indiferencia. Según la madre de familia las autoridades peruanas y colombianas tardaron en recibir la denuncia. “Nos decían que esperáramos, que seguro él aparecería, que quizá estaba distraído o en una fiesta. Pero uno como madre siente cuando algo no está bien”, relata.

Mientras la familia insistía, el tiempo pasaba. Fue solo después de una semana que, gracias al apoyo de abogados y de la comunidad, se logró activar el caso ante la Cancillería de Colombia, la Fiscalía General de la Nación y la Cruz Roja Internacional. “No ha sido fácil, pero no me rindo. Si algo he aprendido en este dolor es que rendirse no es una opción”, afirma Xiomara.
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Desde que la historia se hizo pública, la familia ha recibido llamadas falsas, muchas de ellas desde números extranjeros. “Nos dicen que lo tienen, que lo van a entregar si pagamos. Otras veces amenazan, dicen que lo van a matar. Es una tortura psicológica terrible”, cuenta.
Aun así, Xiomara no deja de difundir su historia. Sus días transcurren entre llamadas, mensajes y oraciones. Publica fotos de su hijo con la esperanza de que alguien, en algún lugar, lo haya visto. “Las redes sociales han sido mi única herramienta. Le pido a la gente que comparta su foto, que no dejen que el caso se enfríe. No tienen que conocerlo para ayudarnos.”
Juan Sebastián, dice su madre, no tenía enemigos ni antecedentes. Era un joven tranquilo, alegre, con sueños sencillos: trabajar, viajar y aprender. “Mi hijo no es un delincuente. Es un muchacho noble, educado, que siempre respetó a los demás. Solo quería salir adelante.”
Mientras las instituciones avanzan en la búsqueda, la madre se aferra a la fe y la esperanza de encontrar pronto a su hijo. “Dios me sostiene. Yo solo quiero encontrar a mi hijo y abrazarlo. Mi hijo en algún momento recibió tratamiento médico por crisis de ansiedad, y aunque actualmente no estaba medicado, eso también me preocupa. (…) No quiero que su nombre sea otro número más en una lista de desaparecidos”, dijo.
Quien tenga información de su paradero puede comunicarse a las líneas: En Colombia, 3015059785- 3187825787 y/o en Perú 51 984263959














