En el lugar donde el afloramiento de 2018 se convirtió en una de las postales ambientales más duras del país, hoy se habla de restauración. Ecopetrol asegura que la Ecoreserva La Tayra–Lizama ya registra retorno de fauna y recuperación de cobertura vegetal.
Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Ocho años después de la emergencia ambiental ocurrida cerca del pozo Lisama 158, la zona muestra una imagen distinta a la del territorio cubierto de petróleo que impactó al país en 2018. Hoy, el área donde se registró el afloramiento es presentada por Ecopetrol como la Ecoreserva La Tayra–Lizama: un bosque joven que busca consolidarse como símbolo de restauración ambiental en el Magdalena Medio.
Pero para entender lo que es hoy, es necesario recordar lo que ocurrió.
En la Ecoreserva La Tayra–Lizama se han sembrado más de 9.000 plántulas de 48 especies nativas y se han registrado más de 1.300 avistamientos de fauna silvestre, según cifras oficiales.
La emergencia
El 2 de marzo de 2018 comenzó la contingencia. En un predio cercano al pozo Lisama 158 se registró un afloramiento incontrolado de crudo y gas desde el subsuelo. Durante varios días, el hidrocarburo emergió sin contención total y se desplazó por drenajes naturales hasta alcanzar la quebrada La Lizama y el caño Muerto, afluentes del río Sogamoso.

Las cifras oficiales estimaron el derrame en aproximadamente 550 barriles de crudo. Además, más de 2.400 animales, entre peces, aves, reptiles y mamíferos, murieron como consecuencia de la contaminación. Las imágenes de fauna cubierta de petróleo y cuerpos de agua ennegrecidos se convirtieron en símbolo de uno de los episodios ambientales más críticos asociados a la industria petrolera en la última década en Colombia.
Para las comunidades rurales hubo restricciones en el uso del agua de las fuentes afectadas, impactos en actividades como la pesca y la agricultura, y atención a familias en medio de la incertidumbre mientras avanzaban las labores de contención y limpieza.
El caso Lisama 158 abrió además un debate nacional sobre la gestión del riesgo en la industria petrolera, particularmente en lo relacionado con el monitoreo técnico, el mantenimiento de pozos inactivos o en abandono y la capacidad de respuesta ante afloramientos no controlados.
Ocho años después…
Hoy, en el mismo terreno donde en 2018 el crudo cubrió suelos y humedales, crece la Ecoreserva La Tayra–Lizama. De acuerdo con Ecopetrol, allí se han sembrado más de 9.000 plántulas de 48 especies nativas como parte del proceso de rehabilitación de la cobertura vegetal. Abarcos, guayacanes, ceibas bongas, caracolíes y guaduas hacen parte del nuevo bosque.
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“Pasamos de un monocultivo de palma a un bellísimo y extenso bosque de muchas especies, maderables, nativas, ellas mismas se están reproduciendo. De manera que hoy hemos sembrado un arbolito, una plántula pequeñita, diminuta, pero que esperamos que dure 100 o más años como lo que es que esperamos que suceda aquí en respuesta al ecosistema de un trabajo arduo, articulado con las autoridades, con las comunidades”, expresó Ricardo Roa Barragán, presidente de Ecopetrol.
La empresa también reporta avances en biodiversidad: más de 1.300 registros de fauna silvestre pertenecientes a 38 especies, entre ellas monos cariblanco, ocelotes, armadillos, mapaches y guacharacas.
Hoy, el área afectada en 2018 forma parte de la red nacional de ecoreservas del Grupo Ecopetrol y mantiene procesos de restauración y seguimiento ambiental. La compañía señala que estos espacios están orientados a la conservación de la biodiversidad, la conectividad ecológica y la acción climática.
“Infortunadamente hace 8 años se presentó este suceso indeseado. Es uno de los riesgos que se corre en la industria por afloramientos, pero eh hoy es satisfactorio manifestar que el compromiso de Ecopetrol de los grupos de interés de la zona ha permitido restaurar este ecosistema y podemos encontrar fauna, flora, se respira un ambiente muy natural, la recuperación de las fuentes de agua y consideramos que eso envía un mensaje”, dijo Cesar Losa, miembro de la Junta Directiva de la empresa.

La meta corporativa es consolidar 30 ecoreservas en el país para 2030, como parte de su estrategia de transición energética.









