Mientras las autoridades locales respaldan la decisión del Ministerio de Ambiente de incorporar la eutanasia al plan de control de hipopótamos por sus impactos ambientales y el riesgo para las comunidades, sectores animalistas y académicos reclaman que antes se agoten otras alternativas.

Publicado por: Abc
El anuncio del Ministerio de Ambiente de aplicar eutanasia a parte de la población de hipopótamos reavivó la discusión en Barrancabermeja, uno de los municipios del Magdalena Medio donde, desde finales del año pasado, comenzó a documentarse la presencia de esta especie invasora. En la zona ya se advierten afectaciones ambientales, impactos sociales y preocupación por posibles ataques.
Mientras las autoridades locales defienden la intervención, colectivos animalistas y algunas voces académicas cuestionan que el Gobierno active esta ruta sin demostrar que agotó otras opciones de manejo.
“Es una decisión que compartimos”
Para Leonardo Granados, secretario de Medio Ambiente de Barrancabermeja, la decisión responde a una problemática que no es nueva y que ya produce impactos sobre humedales, fauna silvestre y seguridad comunitaria. A su juicio, la eutanasia no surge de una improvisación, sino de un análisis técnico frente al crecimiento de una especie invasora que también representa un riesgo para la población.
“De acuerdo con los análisis veterinarios especializados, consideramos que esta es la mejor decisión. Ya tenemos afectaciones en humedales”, dijo el secretario.
Según el funcionario, la expansión de la especie ha provocado el desplazamiento de fauna nativa y una presión creciente sobre los ecosistemas. En ese contexto, la medida se presenta como un mecanismo de control frente a una población invasora que sigue creciendo.
“Los hipopótamos desplazaron por completo a los chigüiros y también a las babillas que antes había en la zona. Además, sus heces, que pueden superar los 100 kilos diarios, generan eutrofización en los cuerpos de agua. Es una decisión coherente para evitar un problema mayor”, insistió.
En la misma línea, Jhon Mario Flórez, biólogo y representante de la Fundación Cuidar la Tierra, sostuvo que el debate no puede centrarse en lo emocional, sino en reconocer que esta especie invasora, de acuerdo con estudios técnicos, está afectando los ecosistemas.

“La discusión no puede centrarse solo en la emoción. Hay que mirar la evidencia: un solo animal puede dejar decenas de kilos de heces en los humedales, y eso agrava el deterioro de ecosistemas que ya están muy presionados”, advirtió.
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Ambos coinciden en que el crecimiento de la población de hipopótamos y sus efectos sobre el territorio obligan a tomar decisiones de fondo para frenar su expansión.
El rechazo de otros sectores
En contraste, en Barrancabermeja también surgieron voces críticas frente al anuncio del Ministerio de Ambiente. Colectivos animalistas y ciudadanos cuestionan que la eutanasia aparezca ahora como respuesta, después de años sin acciones efectivas y sin que, según ellos, se hayan agotado alternativas menos drásticas.
Liliana Núñez, animalista de la ciudad, sostuvo que la discusión no puede reducirse a eliminar individuos y defendió alternativas como la esterilización progresiva y la reubicación.

“Llevamos décadas con la presencia de hipopótamos. El problema no es de ahora y no se entiende por qué solo hasta este momento aparecen con este tipo de soluciones. Hay otras opciones, como las esterilizaciones y el traslado. Llamar a esto eutanasia es equivocado: los animales no están enfermos; lo que se plantea es matarlos”, dijo la defensora de los animales.
En Barrancabermeja se ha documentado la presencia de hipopótamos en el área rural, especialmente en los corregimientos El Centro y Ciénaga del Opón.
Por su parte, Javier Acevedo, docente y excoordinador de la Universidad Industrial de Santander (UIS) en Barrancabermeja, consideró que la medida es apresurada y refleja fallas de gestión del Gobierno Nacional.
“Lo último que uno puede pensar es salir a decir que hay que matar animales. Primero habría que esterilizar a los machos, avanzar en confinamientos en las zonas críticas y gestionar su traslado a otros hábitats internacionales. No creo que la mejor solución sea matar animales ni hablar de masacrar ochenta ejemplares”, expresó.
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En medio del debate, crece la expectativa en Barrancabermeja porque para el 5 y 6 de mayo ya estaba programada una visita técnica del Ministerio de Ambiente y la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) para avanzar en el protocolo de manejo de dos hipopótamos identificados en la zona.
Los avistamientos de hipopótamos en Barrancabermeja se han concentrado en la zona rural, especialmente en las veredas Cuatro Bocas y Tierra Adentro, en el corregimiento El Centro, así como en la Ciénaga del Opón. Los animales han sido vistos en vías, humedales, fincas e incluso cerca de viviendas y escuelas.
















