
Publicado por: Jorge Andrés Ríos
Dos meses después de levantado el paro que mantuvo cerrada la vía San Gil–Cabrera durante una semana, las comunidades de las zonas rurales de las veredas El Volador, El Cucharo y Ojo de Agua amenazan nuevamente con regresar a las manifestaciones por el incumplimiento y las dilataciones de los acuerdos alcanzados el pasado 28 de enero.
El próximo 17 de abril se cumplirá una nueva reunión con las autoridades departamentales, en donde por tercera vez se esperan avances en los procesos contractuales prometidos para la pavimentación de 9,6 kilómetros del carreteable.
Carlos Bautista, vocero de la comunidad en el proceso de negociación y en el proceso de vigilancia, explicó que hasta el momento ya se incumplieron dos fechas, es decir, que ya se perdieron casi dos meses del cronograma acordado inicialmente.
Las dilataciones más importantes se dan en lo que tiene que ver con la actualización de los dos estudios existentes de pavimentación que tienen las alcaldías de los dos municipios y que se usarían como base para la obra.
Dicha actualización de los estudios y diseños debe hacerla la Gobernación de Santander, según los acuerdos establecidos y ya deberían estar contratados. La exigencia para este 17 de abril es que la “licitación de estos procesos ya esté cargada”, explicó Bautista.
Ese día, además, las autoridades departamentales ya deberían tener firmado el convenio de mantenimiento vial con los dos municipios, agregó.
José Monsalve, presidente de la junta de acción comunal de la vereda El Volador, siente que hasta el momento les han incumplido en todo, por eso al interior de la población rural se analiza la posibilidad de un paro indefinido.
Y es que los retrasos en los procesos contractuales no son los únicos que molestan a la comunidad. Monsalve recordó que el día que se levantó el paro, Invías y Concay SA (empresa encargada de la construcción de la Variante de San Gil) se comprometieron a aplicar un material sub base en 5,5 kilómetros de recorrido y solo lo hicieron en algunos puntos críticos.
Durante las reuniones de seguimiento se confirmó que solo realizaron la intervención en 700 metros lineales.
Aunque la alcaldía de San Gil cumplió con el mantenimiento de la vía en los 9,6 kilómetros del trazado, aún quedan pendientes el arreglo de algunos ramales terciarios y la inversión en unas redes de acueducto, indicó Bautista.
En el control al transporte de basuras y las visitas a los rellenos sanitarios, Monsalve dijo que la Corporación Autónoma de Santander, CAS viene haciendo los controles, pero las empresas y los municipios que disponen los residuos en estos sitios siguen pasando a cualquier hora, sin los requerimientos técnicos exigidos.
Hay que recordar que esta vía es paso obligado para los rellenos sanitarios de Empsacol y Acuasan. Durante el pasado paro más de 20 municipios estuvieron en alerta pública porque no sabían qué hacer con sus basuras.













