En esta ocasión los retrasos se atribuyen a demoras en los pagos de la Gobernación de Santander a la empresa contratista por facturas que suman cerca de $2.500 millones.

Publicado por: Jorge Andrés Ríos
Aunque desde la Gobernación de Santander se anunció repetidamente en los últimos meses que este 14 de mayo estaría entregada la primera fase de la construcción de infraestructura del Hospital Regional de San Gil, a menos de 20 días de la fecha es improbable que la meta se cumpla.
“No hay ni peligro”, dijo Helí Guevara, miembro de la veeduría de San Gil, desconcertado por la nueva demora. “Ni en dos meses más terminarían”, afirmó.
En esta ocasión los retrasos están generados por demoras en los pagos de la Gobernación de Santander a la empresa contratista por facturas que suman cerca de $2.500 millones.
Por estos retrasos, este medio pudo conocer que la contratista hizo un recorte de personas de cerca de la mitad, por lo que el avance de los trabajos de mampostería, construcción del tanque de almacenamiento y de otros frentes de obra, están muy por debajo de los programado.
En la construcción del hospital el número de personas trabajando apenas llega a 20 y lo ideal sería que superará los 40 trabajadores, fenómeno que se presenta hace casi dos meses.
En los últimos dos días los representantes de la empresa contratista Unión Temporal AS, la interventoría y la Secretaría de Infraestructura se reunían en Bucaramanga intentando solucionar el tema, por lo menos el de los pagos.
Al respecto, Guevara expresó que esto es un problema de todas las partes, recordando además que las deficiencias en los pagos no son nuevas y siempre termina en los mismo, retrasos y afectación a los tiempos de ejecución.
El veedor señala que en el caso de la contratista hay responsabilidad por no presentar facturas a tiempo y el de no tener la capacidad financiera para mantener la obra andando mientras les pagan; de la Gobernación de Santander “por no hacer nada para que se cumplan los procesos contractuales”; y de la Asamblea de Santander por no ser ágiles en la aprobación de las vigencias de años anteriores para el pago de dichas facturas vencidas.
De la nueva fecha de entrega poco se sabe, solo que en febrero pasado se pidió una prórroga por parte de los constructores de dos meses a partir del 13 de mayo cuando se acaba el contrato, pero esta decisión no se ha confirmado aún.
El gran dilema que plantea toda esta situación es qué va a pasar con el contrato de la segunda fase, porque todo el proceso licitatorio y contractual no puede iniciar hasta que no termine la primera fase.
En materia de recursos ($25.000 millones), estos están asegurados a través del Pacto Funcional, expresó Guevara, pidiendo que se tenga listo el certificado de disponibilidad presupuestal por precaución.
La preocupación es el tiempo y es que el interés de la comunidad es que la obra alcance a ser contratada y si es posible inicie antes de que termine el periodo de la actual Gobernación de Santander.















