El proyecto, cuyo costo es de $125 mil millones, se extendería durante 6,3 kilómetros del río en zonas rurales de San Gil y Mogotes. La CAS explica que el proyecto está en estudio, para verificar si es viable ambientalmente.


Publicado por: Jorge Rios
La posible construcción de una pequeña central hidroeléctrica, PCH, en el río Mogoticos es el proyecto que más cuestionamientos ambientales recibe en la actualidad en la Provincia de Guanentá. Tanto así, que hasta los concejos y alcaldías de San Gil y Mogotes se pusieron de acuerdo para acompañar a los ambientalistas y las comunidades que gritan a todo pulmón: “No, no y no a la PCH”.
En medio de las protestas públicas y la incertidumbre por el proceso licitatorio, Vanguardia presenta las características del proyecto, los cuestionamientos, las ventajas y el futuro.
¿Cómo funciona?
La PCH del río Mogoticos, bautizada como Renacer, es un proyecto presentado por la Empresa Hidroturbinas Delta S.A., que en 2018 inició el licenciamiento ambiental ante la Corporación Autónoma de Santander, CAS, entidad encargada de evaluar y verificar los estudios y diseños de la iniciativa, decidiendo si es viable o no ambientalmente.
Según los documentos presentados ante la entidad, la estructura iniciaría con una bocatoma ubicada en el río Mogoticos en el sector de la vereda Las Vegas de Mogotes, a una altura de 1.575 metros sobre el nivel del mar. Desde ahí, después de pasar por túneles de conducción, un desarenador, un cuarto de máquinas y dos turbinas, el agua volvería al afluente 6,3 kilómetros más abajo, en jurisdicción de San Gil, en la vereda Cañaveral.
En todo este proceso, cuentan los denunciantes, se impactarían las veredas Vegas y San Roque de Mogotes, Cañaveral alto y bajo de San Gil, así como la vereda Macanillo de Curití.
En la construcción de los 6,3 kilómetros de infraestructura se generarían 200 empleos en 2 años y durante los 50 años siguientes la planta operaría con 12 trabajadores. La inversión sería de $125.293 millones y los 16,3 megavatios que generaría deberían ser introducidos al sistema eléctrico a través de la subestación de energía de San Gil, ubicada a 13 kilómetros, o la de Cabrera, a 22,7 kilómetros.
Impactos negativos
Las organizaciones civiles, comunitarias y ambientales que están en contra del desarrollo del proyecto se unieron en un Comité Prodefensa del Río Mogoticos. Desde allí se vienen organizando movilizaciones y reuniones que buscan sensibilizar a la comunidad y las autoridades sobre los daños que generaría la PCH en materias ambientales y sociales. Uno de los lemas en todo este proceso es: ‘El río está vivo, no necesita Renacer’.
Mauricio Mesa, coordinador de conflictos ambientales de la Corporación Compromiso, dijo que se “está destruyendo un río”.
Para hacer esta afirmación, el defensor ambiental se basa en que durante los 6,3 kilómetros serían captados 7 m³ por segundo del agua y solo le quedaría en ese trayecto un caudal de 1,3 m³ de agua por segundo al río. Mesa cuestiona que ese nivel de agua será insuficiente para suplir las necesidades de los ecosistemas y seres vivos que dependen del afluente.
Además, agrega que cuando el agua captada sea regresada al río, después de haber pasado por las turbinas, podría tener unos niveles de oxígeno muy bajos, lo que podría afectar el sostenimiento de la vida y los ecosistemas, así como el uso del agua que hacen los productores agrícolas y los acueductos rurales.
Jaher Torrado, abogado con maestría en derechos humanos y miembro del Comité para la Promoción y Acción Jurídica Popular, expresó que cualquier afectación al río Mogoticos tendrá un impacto directo sobre el río Fonce, porque este le aporta cerca del 30% del caudal. El especialista, también docente de la UIS, opinó que el agua debe priorizarse para el consumo humano y la producción de alimentos.
¿Las PCH son necesarias?
Por otro lado, Jorge Urquijo, ingeniero eléctrico y docente de la UIS, expresó que las PCH son necesarias en Colombia y hacía allá hay que apuntarle. Para el profesional, es innegable que los proyectos de intervención generan una afectación ambiental, pero en casos como los de las pequeñas centrales son mínimos e inferiores a los generados por los grandes proyectos hidroeléctricos.
El experto explicó que en estos casos la responsabilidad de analizar muy bien los impactos recae únicamente sobre las corporaciones ambientales, porque son ellas las encargadas de dar el licenciamiento ambiental y verificar que se esté cumpliendo con todas las ordenanzas legales y ambientales.
¿Qué responde la CAS?
Frente a los cuestionamientos que han surgido por la PCH de Mogoticos, el mensaje durante el 2022 desde la CAS ha sido reiterativo: se debe surtir el proceso de licenciamiento para ver si es viable o no.
Alexcevith Acosta Sánchez, director de la corporación, insiste en que el proyecto está en estudio y que si la comunidad de Mogotes no permite hacer la visita de inspección pedirá el acompañamiento de la fuerza pública.














