'Las Comadres de José’ y el ‘Trío Macaregua’ fueron elegidos como el mejor grupo vocal e instrumental en este importante festival. los integrantes de estas agrupaciones santandereanas son la muestra de que la música colombiana no es solo para “viejitos” y que, por lo contrario, es un género que está vivo en las nuevas generaciones.

Publicado por: dd
Viajaron a Ginebra, Valle del Cauca, con el sueño de traerse las bandolas robustas y pesadas que otros santandereanos alcanzaron años atrás.
Tras varias audiciones, el Festival ‘Mono’ Núñez, catalogado como el más importante evento de la música colombiana, les abrió sus puertas y los acogió como a cientos de músicos, cantantes y compositores, que cada año se dan cita para ponerse bajo la lupa de un público y un jurado exigente.
Si bien es cierto que los aplausos locales siempre buscarán darle más fuerza a las agrupaciones vallunas, sobraron elogios y reconocimientos para los visitantes de otras regiones.
Y esta vez el aplauso del jurado se lo llevaron ‘Las Comadres de José’ y el ‘Trío Macaregua’, que arrasaron por partida doble y trajeron los dos galardones más importantes que entrega el Festival: el Gran Mono Núñez en la categoría vocal y el Gran Mono Núñez categoría instrumental, respectivamente.
También hubo un tercer reconocimiento, el premio Pacho Benavides al mejor tiplista, que también se llevó el ‘Trío Macaregua’.
'Comadres' gracias a la música
Al entrar al estudio de televisión de un canal local, ‘Las Comadres de José’ no paraban de ser admiradas y felicitadas por todo aquel que seguía sus pasos.
Aguardaban el momento indicado para entrar a una de las tantas entrevistas que tuvieron durante la semana, y en medio del cruce de maquillaje, de recuerdos, sonrisas y de la emoción del momento, la robusta estatuilla del ‘Mono’ Núñez aguardaba al lado de sus dueñas.
Y poco a poco se fue abriendo el álbum de los recuerdos que conservan desde 1999, año en el que se conformaron. Lo hicieron para participar en un festival de coros de Ascún, organizado por una universidad de la ciudad. Para aquellos días, María Isabel Rodríguez Pérez, una de las fundadoras del cuarteto vocal, y otras ‘comadres’ –que ya no son integrantes de la agrupación– hacían parte del Coro Comfenalco.
Apoyadas por familiares y amigos, estudiaron propuestas de grupos como Gema Cuatro, de Cuba, quienes cantan boleros y son cubano. Pero, inquietas y en medio de la búsqueda de una propuesta propia, decidieron apostarle a la música colombiana, siempre con la idea de traspasar fronteras.
En 2002, tras pasar varias audiciones, el grupo llegó hasta el ‘Mono’ Núñez. A pesar de no alcanzar el triunfo en ese año, su trabajo fue acogido y reconocido por el público y músicos destacados.
Tuvieron que esperar más de una década para alzar el galardón en este festival del Valle del Cauca. Nuevamente, en medio de los nervios, la preparación de un repertorio compuesto por 10 temas, del talento del resto de agrupaciones vocales que participaron, de las audiciones frente a los jurados y el público en general, ‘Las Comadres de José’ subieron al escenario a rendirle homenaje a la carranga, con la tradicional canción de Jorge Velosa, ‘Julia, Julia, Julia’. La sorpresa no pudo ser mejor. Se robaron todos los aplausos y minutos después, escucharon el veredicto: “ganadoras del Gran Mono Núñez como agrupación vocal”.
¿Quiénes son ‘Las Comadres de José’? No sólo las reconocen por su particular nombre, el cual nació por las largas conversaciones que mantenían antes de iniciar cualquier ensayo. Son María Isabel Rodríguez Pérez, administradora de empresas de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, integrante desde hace 14 años de la agrupación; María Fernanda Camacho, soprano, que lleva año y medio, ingeniera química; Andrea Juliana Zambrano Olarte, directora de la agrupación y soprano primera, con 12 años en el grupo y licenciada en Música, así como María Angélica Becerra Arciniegas, mezzosoprano y también licenciada en Música –las tres son egresadas de la Universidad Industrial de Santander, UIS–.
Si bien es cierto que para ingresar a ‘Las Comadres de José’ se requiere estar o haber estado en otras agrupaciones vocales y una formación en música, el elemento más importante es ser abierta al diálogo. Como afirma María Isabel, más conocida como ‘Mary’, “que le guste la ‘comadriadera’, el ‘compinche’ y la amistad”.
“A veces nos pregunta que por qué no metemos un instrumento, un tiple, por ejemplo, pero respondemos que la gracia de nuestro formato es que el trabajo a cappella. Incluir un instrumento es perder la identidad del grupo”, comenta María Isabel.
“No vamos en contra de las estructuras rítmicas, melódicas o armónicas de la música colombiana, es un formato distinto, pero se respeta todo eso. Sin ponerlos en términos de fácil o difícil, nos interesa mostrar el formato, darlo a conocer y ojalá poder tener adeptos y seguidores. Tenemos una propuesta propia y es lo que queremos mostrarle al público”, añade Andrea Juliana.
Un trío de ganadores
Sentados en el café contiguo a la facultad de Música de la Unab, donde los tres han trabajado y estudiado durante los últimos cinco años de sus vidas, están César Andrés Castro Mora, tiplista; Rafael Hernández Duarte, guitarrista, y Carlos Andrés Quintero Badillo, requintista. Los acompaña Edwin Castañeda González, también tiplista, quien desde 2002 dio vida al ‘Trío Macaregua’, junto a otros músicos de esta universidad.
Las dos estatuillas que reposan sobre la mesa, rodeadas de carpetas, cafés, una guitarra y un tiple, son admiradas por todos los que se acercan a felicitarlos y a darles ánimo para que sigan con el sueño que desde niños emprendieron: ser grandes músicos e intérpretes de la música colombiana.
Y así lo han demostrado no solo en esta versión del ‘Mono’ Núñez, sino años atrás, como lo recuerda César Andrés Castro, quien en 2010, junto al dúo ‘Trapiche Molé’, alcanzó el Gran ‘Mono’ Núñez en la categoría vocal. Además de la alegría de recordar este bonito momento, hoy lo embarga la felicidad de haber conseguido este año, dentro del mismo festival, el premio ‘Pacho’ Benavides al mejor tiplista.
Pero él no ha sido el único que se ha robado los aplausos en Ginebra, Valle. También lo han conseguido el zapatoca Carlos Andrés Quintero Badillo, quien desde los ocho años ejecuta el requinto y en 2010 consiguió una estatuilla en el ‘Mono’ Núñez.
El fundador del ‘Trío Macaregua’ tampoco se queda atrás. Edwin Castañeda González también había saboreado ya el triunfo en el emblemático evento, pues en 2006, junto a la agrupación ‘El Barbero del Socorro’, alzó el premio a mejor trío instrumental. Además, logró el primer puesto en el Concurso Nacional del Tiple ‘Pedro Nel Martinez’ en Charalá, en 2011.
“Nos conocemos desde niños y siempre hemos estado sintonizados. Nos encontrábamos en festivales, nuestras familias son amigas y compartimos estudios en la universidad. Esto ha sido importante para fortalecer nuestra relación como músicos”, asegura César, quien es oriundo de Cúcuta.
Del ‘Mono’ Núñez se traen muchas anécdotas, pero para Carlos Andrés tal vez la más significativa fue ver este año una masiva participación de jóvenes en las distintas categorías del Festival, pues muchos no superaban los 25 años, comenta.
“Esto significa que la música colombiana, llamada por muchos la “música de los abuelos o de restaurantes”, está siendo interpretada por universitarios, que la enriquecen y le suben el nivel, así no suene en la radio comercial. Esta es la música que nos representa, que tenemos como identidad y es importante rescatarla”, explica este requintista.
Los acordes ‘dulces’ de la guitarra que interpreta Rafael Hernández Duarte suenan, mientras cuenta que trabaja fuerte para presentar su concierto de grado a final de año y recibir su título como músico. Además espera en los próximos meses el lanzamiento del disco del Trío y emprender una gira de conciertos, “ojalá fuera del país”, para seguir llevando la música colombiana.
El ‘Trío Macaregua’, además de rendirle homenaje a la música de nuestra tierra, es también un homenaje a la historia de las antiguas culturas indígenas que poblaron las áridas tierras santandereanas.
“Escogimos el nombre en honor al último cacique guane, quien se arrojó al Cañón del Chicamocha, en Pescadero, y se convirtió en cóndor”, concluye Edwin Castañeda.















