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Martes 07 de octubre de 2025 - 02:05 PM

Transforma escuelas y emociones en Santander: Margarita Sánchez lidera con corazón

Con un liderazgo que “ayuda con el corazón”, Margarita María Sánchez Núñez conecta empresa y comunidad: articula alianzas, gestiona recursos y lidera la Fundación Kiwanis para mejorar la escuela y el bienestar emocional de niños y niñas en la Mesa de los Santos, Santander.

Transforma escuelas y emociones en Santander: Margarita Sánchez lidera con corazón. Foto suministrada/VANGUARDIA
Transforma escuelas y emociones en Santander: Margarita Sánchez lidera con corazón. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

A veces la vocación no se busca: te encuentra y te transforma. Eso le ocurrió a Margarita María Sánchez Núñez, quien habla de su vida profesional con la naturalidad de quien sabe que el liderazgo, más que un cargo, es un hábito cotidiano.

“La vida me ha llevado a trabajar en temas de desarrollo empresarial. Llevo ya diez años apostándole a la economía de Santander desde distintos ámbitos: internacionalización, emprendimiento e innovación, siempre acompañando a los empresarios santandereanos”, dice. Profesional en Negocios Internacionales, Margarita es especialista en Gerencia Estratégica y Máster en Dirección y administración de empresas, pero para ella lo más importante es su vocación de servicio.

Y es que a Margarita la define la capacidad de tender puentes. Es experta en articular alianzas y gestionar recursos, económicos y en especie, siempre con una meta clara: que su trabajo trascienda y transforme la vida de las personas. Ese “don de gente”, como le llama, es el eje de su forma de construir equipos y proyectos. Para ella, las habilidades técnicas pueden aprenderse; el verdadero valor está en la empatía, el carisma y el compromiso para servir.

Hoy, Margarita lidera la Fundación Kiwanis, una organización que desde hace años acompaña a niños de una vereda de la Mesa de los Santos, Santander. Lo que empezó como un ejercicio de voluntariado se convirtió para ella en un propósito de vida: “Ahí lo que hacemos es apadrinar a los niños, buscamos que tengan un ambiente escolar mucho mejor. Arreglamos la escuela, pintamos, adecuamos la cancha… pero mi sueño es conseguir pupitres nuevos, que estudien en un espacio digno”, cuenta.

Transforma escuelas y emociones en Santander: Margarita Sánchez lidera con corazón. Foto suministrada/VANGUARDIA
Transforma escuelas y emociones en Santander: Margarita Sánchez lidera con corazón. Foto suministrada/VANGUARDIA

Pero su proyecto va más allá de lo material: busca también fortalecer el mundo emocional y familiar de los niños: “muchos de ellos no crecen en ambientes familiares ideales. Por eso, trabajamos el reconocimiento de las emociones, para que aprendan a identificar lo que sienten y no repitan historias de silencio”, explica. Sabe que el aprendizaje empieza por las emociones y los valores y que una silla cómoda es apenas el punto de partida para sembrar confianza y dignidad.

El liderazgo de Margarita es de cercanía. Se define por su pasión por ayudar a los demás y por la empatía que la mueve a ponerse en los zapatos de quien tiene al frente: “mi lema es ayudar con el corazón, estar al servicio del otro y hacer las cosas de manera genuina”. Así construye equipos donde el “don de gente” pesa más que los diplomas, convencida de que el capital humano es el secreto para cualquier proyecto sostenible.

Transforma escuelas y emociones en Santander: Margarita Sánchez lidera con corazón. Foto suministrada/VANGUARDIA
Transforma escuelas y emociones en Santander: Margarita Sánchez lidera con corazón. Foto suministrada/VANGUARDIA

En su paso por el programa Lideremos, Margarita aprendió algo que ahora aplica a diario: la importancia de escuchar y de reconocer lo bueno en los demás. Recuerda especialmente una clase que terminó en lágrimas, donde todos escribieron en una hoja las virtudes de sus compañeros. “Ese día nos llevamos lo bonito de cada uno. Reconocer lo bueno también transforma”, recuerda con una sonrisa.

Cuando se le pregunta por el futuro, Margarita responde que su meta es sencilla, pero poderosa. Quiere seguir ampliando el alcance de su trabajo, llevar ese modelo de bienestar escolar y emocional a más veredas, a más niños: “puede ser aquí o en otra parte, pero siempre enfocado en fortalecer los valores y las emociones de los niños. Ese es el legado que quiero dejar en Santander”.

Margarita lidera desde el afecto. Con alianzas, gestión y mucha humanidad, transforma la vida de quienes la rodean. En la Fundación Kiwanis y en cada niño que sonríe en su escuela renovada, está la huella de un liderazgo que ayuda con el corazón.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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