El ingeniero civil y docente de la UIS presentó Ahorro, Bolsa e Inversión, una iniciativa que busca enseñar a jóvenes y familias de Bucaramanga y Santander a ahorrar, invertir con criterio y planear su futuro financiero mediante talleres, conversaciones y trabajo comunitario.

Publicado por: John Arias
Hablar de dinero con naturalidad, aprender a ahorrar antes de que aparezcan las dificultades económicas y comprender la inversión como una herramienta de planificación de largo plazo son algunos de los objetivos que Jorge Montero quiere convertir en una conversación cotidiana entre jóvenes y familias de Santander.
Su propuesta, denominada Ahorro, Bolsa e Inversión, fue estructurada en el programa Lideremos y está dirigida principalmente a jóvenes en etapa productiva y padres jóvenes del área metropolitana de Bucaramanga y del departamento. El propósito, explica Montero, es entregar conocimientos y herramientas que permitan tomar decisiones financieras con mayor criterio y construir alternativas de ingreso para el futuro.
La iniciativa surge, además, de una preocupación que ha encontrado tanto en las aulas como en conversaciones con compañeros y amigos: la falta de planeación financiera puede terminar afectando las decisiones de las familias y las posibilidades de los más jóvenes. Por eso, Montero plantea que la educación sobre el dinero no debería limitarse a conceptos técnicos, sino convertirse en una herramienta que contribuya al bienestar de las personas.
“Para mí, liderar es servir y dar ejemplo, transmitir lo que sé de manera desinteresada”, señala Montero al explicar la motivación que sostiene su proyecto. Su aspiración es que las nuevas generaciones puedan conversar libremente sobre dinero, planeación e inversión y, posteriormente, reproduzcan esos conocimientos en sus propios entornos.
De informar a construir una comunidad
El proyecto ya cuenta con una base sobre la cual pretende crecer. Montero tiene dos canales de YouTube, Ahorro, Bolsa, Inversión y Mejores Proyectos, además de una comunidad de WhatsApp integrada por más de 200 personas, entre antiguos alumnos, familiares y colegas. Sin embargo, su propósito ahora es transformar esos canales, especialmente el grupo de WhatsApp, para que dejen de funcionar únicamente como espacios informativos y permitan una participación más activa.
Para avanzar en esa dirección, comenzó a preparar encuestas con las que busca identificar los intereses de quienes integran la comunidad y conocer cuántas personas estarían dispuestas a participar en una nueva etapa del proyecto. Posteriormente espera desarrollar charlas, conversatorios y otros espacios que permitan pasar de la interacción exclusivamente virtual a procesos de construcción colectiva.
La apuesta, según plantea, consiste en “escuchar para crear y para transformar”. A mediano plazo, espera formar multiplicadores capaces de llevar esas conversaciones a sus lugares de trabajo, comunidades, barrios o colegios de sus hijos, de manera que el conocimiento pueda extenderse progresivamente hacia nuevos grupos. Para ello también contempla establecer indicadores y metas que permitan medir el alcance del proceso.
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Montero insiste, sin embargo, en diferenciar la propuesta de cualquier actividad comercial relacionada con inversiones. El proyecto tiene un propósito educativo y no contempla vender productos financieros ni realizar promesas de rentabilidad. Su objetivo, sostiene, es proporcionar herramientas para que cada participante pueda tomar sus propias decisiones y construir su bienestar financiero con mayor conocimiento.

Ingeniería, docencia y educación financiera
La propuesta también recoge parte de la trayectoria profesional y académica de Montero. Es ingeniero civil de la Universidad Industrial de Santander, UIS, graduado en 2006; especialista en vías terrestres de la Universidad Pontificia Bolivariana, y cuenta con estudios de maestría en Project Management en La Salle Barcelona y en gestión y valoración urbana en la Universidad Politécnica de Cataluña.
Actualmente supervisa proyectos estratégicos de infraestructura vial en Santander, dentro del programa Vías de la Cigarra de Findeter, con inversiones superiores a 56 millones de dólares. Desde esa experiencia, asegura haber aprendido que los proyectos no dependen únicamente de las soluciones técnicas, pues también deben afrontar asuntos sociales, ambientales, prediales y comunitarios, lo que convierte la confianza con las personas en un componente esencial de la gestión.
A esa labor suma nueve años como profesor de cátedra de Ingeniería Económica en la Escuela de Ingeniería Civil de la UIS, un espacio desde el cual ha mantenido su interés por las finanzas personales y el mercado bursátil.
Lideremos como punto de encuentro
Montero considera que Lideremos le permitió organizar la iniciativa y convertir una idea general en una propuesta con actores, posibles soluciones y planes de acción. A través de la metodología Cocrea, asegura, comenzó también a pensar el proyecto “con la comunidad y no solamente para la comunidad”, mientras establecía conversaciones con participantes de otros sectores que eventualmente podrían convertirse en aliados.
Otro de los aspectos que destaca del programa es la posibilidad de crear una red entre personas provenientes de distintos sectores y lugares de Santander, pero vinculadas por el interés de generar transformaciones en sus comunidades. Para Montero, esos nuevos vínculos pueden resultar determinantes para que las iniciativas no permanezcan únicamente en el terreno de las ideas.
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En su caso, la primera meta será involucrar durante el próximo año a cerca de 100 personas en el nuevo modelo de educación financiera, activar círculos de conversación y comenzar a formar multiplicadores. La aspiración de fondo es que hablar de ahorro, inversión y futuro económico deje de ser un asunto reservado para especialistas y se convierta en una conversación que pueda comenzar en las familias y extenderse hacia el resto de la comunidad.














