Más demoró Vanguardia Liberal en habilitar sus líneas para conocer los casos de abusos que cometen las Empresas Prestadoras de Salud, EPS, que los usuarios en hacer sus respectivas denuncias.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
Dentro de la campaña que inició este diario para que los usuarios den a conocer sus quejas contra las EPS, se han conocido casos como: diagnósticos errados, la no entrega de medicamentos, la negativa de estas empresas en asistir a los pacientes e incluso el no acatamiento de las tutelas falladas a favor.
Cada una de estas quejas será dada a conocer a la opinión pública con miras a crear una gran red de usuarios inconformes y, de paso, exigirles a las EPS que asuman sus responsabilidades.
En la edición de este lunes presentamos uno de los casos reportados por nuestros lectores, el cual da cuenta de una persona enferma, quien ha tenido que sufrir lo que él define como un “calvario de infarto” con la conocida EPS Salud-Viva. Veamos:
El caso de hoy: un “calvario de infarto”
Mi nombre es Ángel Humberto Pardo Gutiérrez, afiliado al régimen subsidiado de la EPS
Salud-Vida.
Resulta que yo vivía en Barbosa y hace tres años me dieron dos infartos; todo me ocurrió cuando estaba acá en Bucaramanga.
El 16 de febrero de 2009 me hicieron una revascularización; es algo así como una cirugía de corazón abierto, con tres puentes coronarios. Un mes y medio después me implantaron un cardiodesfibrilador y me descubrieron que tenía problemas de glicemia.
Ahí empezó otro ‘calvario de infarto’ con la EPS: me tocó interponer una Acción de Tutela, la cual estableció que se me debía prestar una atención integral.
Lo último que me sucedió fue que la cardióloga, para tener un concepto global de mi estado, me envió al nefrólogo y al endocrinólogo.
Después de varias visitas a la EPS-Salud Vida, me enviaron al Hospital Universitario de Santander, HUS.
Con las consabidas demoras, ellos me atendieron y me ordenaron una serie de exámenes, los cuales eran necesarios para mi atención integral.
Debo aclarar que, por mi problema de cardiopatía dilatada e insuficiencia renal, todos esos exámenes son necesarios, según conceptuó la cardióloga.
La EPS-Salud Vida me ordenó los exámenes. Resultó que cuando fui a la EPS me dijeron que ya no me podían mandar a los mismos médicos, sino que tenía que ir a la Fundación Médica Preventiva.
Allí me dijeron que tenía que asistir a otra cita con el internista, pero como yo necesito la atención, fui a la consulta y el internista me envió nuevamente al nefrólogo y al endocrinólogo.
Pues, en esas ando, esperando estas importantes citas.
Ni para qué contarles los problemas que he tenido con los medicamentos.
Tengo, por prescripción médica, droga para tres meses, pero la fórmula del mes de julio de 2011, después de haber entablado un desacato de tutela, me entregaron los medicamentos dos meses después.
Como son medicinas permanentes, a la fecha ya me han dado dos fórmulas más y he solicitado a la EPS la entrega oportuna; sin embargo, me dicen que deben entregarme los medicamentos recetados en el mes de octubre de 2011. ¡Qué tal!
En fin… hay que perder toda una mañana para una autorización: si es entrega de medicamentos lo envían a una droguería y allí le dicen a uno que venga en tres días, y cuando la entregan lo hacen en forma incompleta.













