Bucaramanga
Sábado 11 de mayo de 2013 - 08:22 AM

Así obligan a las personas a abandonar sus propios barrios

Las amenazas que les hacen los grupos al margen de la ley a personas, para que se vayan de sus sitios de residencia, hacen parte de una nueva tragedia humanitaria que se cierne sobre los vecindarios de Bucaramanga. Se trata del ‘Desplazamiento Intraurbano’.

Algunos habitantes están siendo víctimas de amenazas que los conminan a desalojar sus viviendas so pena de ser asesinados. Muchos de estos casos se registran en asentamientos subnormales. (Foto: Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)
Algunos habitantes están siendo víctimas de amenazas que los conminan a desalojar sus viviendas so pena de ser asesinados. Muchos de estos casos se registran en asentamientos subnormales. (Foto: Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

Algunos son líderes cívicos, otros son ciudadanos que han ayudado a las autoridades a destapar ollas del microtráfico, hay mujeres cabeza de familia y se ven jóvenes involucrados en procesos de rehabilitación. En esta lista también aparecen algunos reinsertados, grupos de homosexuales y varios que han llegado a la ciudad huyendo de la violencia que los azotaba en algunos municipios de Santander y de otros departamentos.

Hoy son víctimas de otro tipo de violencia. Todos ellos han denunciado los asedios de grupos armados al margen de la ley, de algunos integrantes de los ‘parches’ e incluso de ciertos vecinos intolerantes que los presionan para que ‘evacúen’ sus residencias.

Esta especie de “exilio” en sus propias comunas, los ha obligado a huir una vez más de algunos sectores de Bucaramanga o de asentamientos subnormales para refugiarse lejos de sus propias casas, so pena de perder la vida.

Este tipo de persecución, denunciada ante la Fiscal-ía, la Defensoría del Pueblo y la Policía, se conoce con el nombre de: ‘Desplazamiento Intraurbano’.

Se trata de un flagelo que golpea a varias comunidades de áreas periféricas de la capital santandereana.

Las Comunas del Norte y la de Morrorrico son las dos partes del Municipio en donde más se han registrado tales situaciones.

El número exacto de episodios de este tipo es difícil de determinar, pues en medio de su desesperación, las víctimas prefieren escapar antes que esperar la acción del Estado.

Algunos de los afectados sí han recurrido a las autoridades; sin embargo, dada la gravedad de las amenazas, ellos mismos solicitan o las reservas de sus denuncias o incluso no profundizar en ellas.

De manera oficial se sabe que en Bucaramanga se han protocolizado 47 denuncias de igual número de personas, las cuales hoy reposan en los organismos de control. Todas ellas dan cuenta de que grupos desconocidos les ordenaron desalojar sus sitios de residencia.

Esa cifra se queda pequeña si se tiene en cuenta que no todo el que es amenazado se anima a denunciar.

Y aunque los hechos no están cuantificados con exactitud, se han vuelto tan recurrentes que encendieron las alarmas entre los propios vecindarios de Bucaramanga.

Según los voceros de las Juntas Administradoras Locales y de las Juntas de Acción Comunal, la capital santandereana es una de las ciudades del país que más registra desplazamientos forzados entre barrios y comunas, después de Medellín.

Algunos de los afectados, buena parte de ellos dirigentes de organismos cívicos, ya se trasladaron a otros municipios.

“Llegué aquí huyendo de un infierno sin saber que caería en otro. Yo alquilé una casa en el barrio María Paz y, por denunciar a algunos vagos que metían drogas, me amenazaron. Hoy busco protección de las autoridades para que, de alguna forma, garanticen mi vida y las de los miembros de mi hogar”, revela una de las personas afectadas por este fenómeno social.

“Lo peor es que aún me siento desprotegido, casi que a la deriva y con la zozobra de no tener recursos suficientes para buscar un hogar más seguro”, agrega.

De acuerdo con su denuncia, “lo peor es que, a pesar de la gravedad de mi caso, no cuento con programas de ayuda humanitaria adecuados ni tampoco se vislumbra un panorama que permita pensar en que podré vivir tranquilo. ¡Esto es terrible y angustiante!”.

Voceros del Acnur, entidad que se preocupa por las denuncias de los refugiados, revela que a Bucaramanga y su área metropolitana han llegado durante los últimos dos años 208 familias huyendo de la violencia.

Todas estas personas abandonaron sus lugares de origen, huyendo de las amenazas de grupos intimidantes.

Hoy, estos mismos defensores de los derechos humanos exigen la presencia del Estado y, sobre todo, mayor atención por parte de las autoridades para garantizarles la vida a todos los que están siendo amenazados.

Voz oficial

El Brigadier General, Saúl Torres Mojica, comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, Mebuc, le dijo a este diario que su responsabilidad y la de sus agentes consiste en garantizar la seguridad de todos los ciudadanos que viven en esta jurisdicción.

En el tema del ‘Desplazamiento Intraurbano’, aquí denunciado, aseguró que “la Mebuc y las demás entidades del Estado adelantamos los mayores esfuerzos para atender los reportes de este tipo de población”.

“Nosotros, al conocer un caso de esta modalidad no podemos darle un escolta a cada amenazado; pero sí tomamos las medidas precisas para que la víctima esté fuera de peligro”, agregó.

Recordó que, “todo aquel que es víctima de algún tipo de persecución tiene derecho a exigir la debida protección”.

Dijo que, las autoridades tienen el deber de analizar e investigar cualquier situación sospechosa que sea repotada por la comunidad y que altere la seguridad de la gente.

De igual forma, recalcó que es preciso hacer la respectiva denuncia en la Fiscalía, de tal forma que se pueda proceder a atender cada caso en particular.

¿en qué consiste este fenómeno?

Grupos de autodefensas, bandas de delincuencia común y, en algunos casos, los miembros juveniles de barras y de ‘parches’ aparecen como los principales actores generadores del ‘Desplazamiento Intraurbano’ en la capital santandereana. En esta lista hay que mencionar a sujetos que, actúan a título personal por casos de intolerencia. Se sabe, por ejemplo, que en la zona del barrio La Concordia, ciertos vecinos han amedrentado a los jóvenes de alto riesgo que se reforman en una reconocida institución.

¿Qué se debe hacer en caso de ser víctima?

1 Lo primero que debe hacer una persona víctima de amenazas dentro de su comuna es tomar el mayor número de estrategias posibles de precaución.

2 Debe denunciar el hecho ante la Fiscalía o en la Defensoría del Pueblo en contra de personas o desconocidos, para sentar un precedente.

3 Debe mantener un ‘bajo perfil’ y no debe contarles a extraños su situación.

4 Evite toda rutina: cambie continuamente sus rutas de movilización, medios de transporte, fechas y horarios de sus actividades.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

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