Residentes denuncian que jóvenes se reúnen en varios puntos creando inseguridad y molestia en los edificios vecinos. Riñas, drogas y abusos en el espacio público hacen parte de las quejas de este sector de Bucaramanga.

Publicado por: BELKY TATIANA CELIS ROSAS, GENTE CABECERA
Al borde del desespero. Así se describen los habitantes de algunos edificios residenciales de Cabecera ubicados en las carreras 35, 35A y 36 y las calles 51 y 52, quienes dicen ser víctimas del abuso de algunos establecimientos comerciales nocturnos y sus clientes.
Con pruebas de video, fotos y documentación, residentes en la zona pidieron a este medio denunciar la difícil situación que atraviesan, especialmente los fines de semana.
Y evidentemente en dichas pruebas grabadas por ellos mismos se observan los desmanes que se viven en la calle, en donde las peleas, escándalos y consumo de drogas son el común denominador.
Negocios sin control
Algunos vecinos alegan que el ruido que sale de varios negocios de la zona son cada vez más estruendosos, impidiéndoles gozar de tranquilidad.
A esto le añaden los desórdenes en la vía pública, producto de la falta de control no solo de las autoridades sino de los mismos negocios que venden licor fuera del horario establecido y a veces en su exterior.
Muchos de estos vecinos que hicieron pública su queja, son residentes de conjuntos como Posada de Ipanema y de los edificios Premier, Platinum, Carlos Figueroa, La Barceloneta, Posada Rochester y Alcantuz.
Como comunidad se unieron y han enviado solicitudes de visitas y controles a la Policía Metropolitana de Bucaramanga, a los centros comerciales del sector, Secretaría de Salud y del Ambiente, a la Subsecretaría de Salud Pública de Bucaramanga, a la Secretaría de Planeación Municipal y hasta la CDMB, Corporación Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga.
Lo que se ve
De acuerdo con las pruebas testimoniales enviadas a este medio en varios CD y realizadas en diferentes fechas, se observan peleas entre grupos de jóvenes en la calle 51 con carrera 36.
También se aprecia a muchachos y muchachas, presuntamente alicorados, desafiando a la Policía. Igualmente se logra captar a jóvenes consumiendo sustancias, al parecer, drogas.
Según los denunciantes todo esto ocurre entre las 11:00 p.m. y las 3:00 a.m. de los días jueves viernes y sábado.
Hablan los vecinos
“Solicitamos inmediata atención a fin de neutralizar la situación mediante medias efectivas y drásticas que nos garanticen la seguridad, salubridad y tranquilidad en el entorno de nuestros edificios y condominios. Es increíble que desde hace varios meses nuestro sector, que es residencial y por el que tenemos que pagar altos costos de impuestos, servicios y propiedad habitacional, se haya convertido en el lugar más peligroso, intranquilo, sucio y deteriorado por causa del funcionamiento de varios lugares que están atentando contra el bienestar de la comunidad y el entorno”, señaló un vecino, que como otros, por seguridad, no quieren que sus nombres sean revelados en un medio de comunicación.
En esta denuncia mencionan a un local ubicado en un centro comercial que funciona como discoteca al aire libre.
“De allí salen ruidos estridentes de música, acaloradas voces y gritos de alicorados clientes.
Es una terraza que no fue construida para tal efecto y por consiguiente no cumple con las mínimas normas de aislamiento acústico y seguridad. Allí se ve que hasta altas horas de la madrugada hay la más ruidosa algarabía, sonidos estruendosos, luces LED y venta de licor”, señalan.
Continuando con la descripción de la zona hacen alusión a otro lugar que aparece como de venta de comidas, en la carrera 36 con 51.
“Es un sitio carente en sistema de insonorización que está abierto, sin vidrios ni paredes. Con su alto volumen musical hasta la madrugada no permite el descanso a los residentes de los edificios aledaños”.
El recorrido de quejas continúa por la calle 49 con carrera 35A con un bar, que según los vecinos, tampoco respeta las normas de sonido establecidas.
“Allí en las noches, a veces, instalan en la parte de afuera mesas y asientos, enfocando el sonido hacia la calle, lo cual se torna ensordecedor. Quienes llegan a este sitio hacen ruido con sus motos y con palabras de grueso calibre que no permiten el sueño tranquilo de nadie”, explican.
“Y como si fuera poco hay una licorera en la 36 con 51 que tiene horario ilimitado en sus servicios de venta. Es el único sitio al que se le permite la ubicación de clientes en su área y entornos lo cual ha convertido las escaleras externas del centro comercial La Quinta en zona de bullicio, localización de expendedores de alucinógenos, consumo de estos, escándalos, prostitución, riñas entre pandillas, inseguridad e insalubridad pues cogieron esto como orinal”, indicaron.
¿Qué dice la autoridad?
Se consultó a las autoridades en torno a la situación, quienes prefirieron ser cautelosos en el tema y esperan analizar con calma las denuncias para tomar correctivos. Los vecinos también se quejan de la falta de capacidad de la Policía.
“El CAI no tiene la capacidad para cubrir todas las áreas donde se genera desorden e inseguridad de los sitios de Cabecera. Es de entender. Uno ve que vienen, a veces hasta traen una patrulla (carro), espantan a los muchachos que están consumiendo drogas y haciendo desórdenes, pero no es suficiente”.















