Tenia Zatarro, líder indígena, manifestó que en el Norte de Santander, de donde proviene, no tenía la oportunidad de estudiar o trabajar, por eso decidió escapar y radicarse en Girón.

Publicado por: BRAYNER R. GARCÍA ARDILA
El drama de dejar la tierra que se ama por culpa de la violencia la han vivido miles de colombianos, una de ellas es Tenia Zatarro Mapora.
La mujer, junto a su familia, pertenece a la tribu de Motilones Barí en el Norte de Santander y desde hace ocho años decidieron reiniciar sus vidas en Girón.
La violencia en el Norte de Santander ha generado lágrimas y sangre a los colombianos y en especial a las tribus indígenas que habitan en esa región.
La zona fronteriza es dominada por grupos armados ilegales. A raíz de estos conflictos, la valiente mujer decidió escapar y escoger a Bucaramanga como su hogar adoptivo.
Después de su llegada a la región, Tenia Zatarro eligió a Girón para residir. Con el paso del tiempo, su perseverancia y liderazgo le permitió convertirse en la representante de todas las comunidades indígenas que habitan el patrimonio histórico.
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En Girón residen además de los Motilones Barí, algunos miembros de las tribus indígenas Arhuacos, Wayuus, U´was, Emberá Chamí, Sinuez y Guanes.
Estas comunidades ancestrales habitan los barrios Los Bambúes, La Inmaculada, Rincón de Girón, El Poblado y Bellavista.
“Fui desplazada por la violencia. Cuatro de mis sobrinos se vinieron para progresar. Acá hemos tenido oportunidades que en mi tierra no las hay. No teníamos donde estudiar ni trabajar”, comentó Tenia.
La amabilidad de los gironeses hizo que se quedara, incluso quiere seguir en el municipio hasta el final de sus días.
El sueño de Tenia es capacitarse y mejorar como líder, ya que una de sus responsabilidades es dar a conocer ante las autoridades locales, las necesidades de las tribus indígenas que habitan en la localidad.
Zatarro resaltó que sus sobrinos están trabajando y estudiando, para mejorar su formación académica.
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Atención oficial
Carolina Rivera, director de la Oficina de Minorías en Girón, manifestó que están trabajando en mejorar los servicios de salud y educación para la población indígena que habita en el municipio.
“Nuestra labor tiene un enfoque diferencial y una atención especial, hemos trabajado en varias capacitaciones, para que ellos tengan mejores oportunidades laborales y personales”, resaltó Rivera.
Un poco de Historia
La tribu Motilones Barí está conformada por 700 familias en el Catatumbo. Habitan en dos resguardos protegidos por el Gobierno Nacional.
Su deidad principal es la naturaleza, la cual, la ven como una madre que cuida de sus hijos brindándole alimentos y elementos para sobrevivir.
La líder indígena Tenia Zatarro explicó que pese a estar en la ciudad, ellos no dejan de utilizar su idioma nativo.
“Los motilones seguimos en el Catatumbo, aguantando, pero lastimosamente el abandono del Estado nos ha hecho salir a buscar una nueva vida, pero sin olvidar nuestras raíces”, resaltó Zatarro.














