Bucaramanga
Martes 28 de abril de 2020 - 10:30 AM

Esta es la historia detrás de las personas que practican pruebas de Covid-19

Su profesión siempre ha sido de riesgos, de peligro, de estar muy cerca de las infecciones y enfermedades que nos atacan y de las que nadie está exento, pero esa es su pasión, la bacteriología fue la carrera que decidieron para sus vidas y que les ha dado mucho.

Colprensa
Colprensa

Compartir

Publicado por: Darlin Ramírez Leiva

Sin embargo, nunca habían sentido tanto miedo como en este momento. La llegada del Covid-19 le ‘inyectó’ tanto temor a su trabajo, que ya los días para estas tres profesionales de la salud que laboran en la Clínica Guane, no son normales, se han vuelto días grises, llenos de temor e incertidumbre, porque su labor las tiene en peligro constantemente y no sólo a ellas, sino también a sus familias y compañeros.

Son juiciosas y responsables, van con dos uniformes, durante la toma de las muestras se ponen una bata, un traje blanco, tres guantes, careta, se cubren los zapatos, siempre están con gorro y después de cada toma, se duchan completamente y se cambian de ropa otra vez, porque pese a tener toda la protección prefieren “curarse en salud”.

Han conocido el límite, como en el caso de una de ellas que tuvo que tomarle la muestra a una mujer que había fallecido, y en eso le tocó sola.

Lea también: Llegó a 40 el número de casos de Covid-19 confirmados en Santander.

Pero aún así, no dejan de seguir luchando y de hacer un llamado a la conciencia a la comunidad.

Ser conscientes y responsables, según nos han repetido por estos días, puede marcar la diferencia, porque bien lo dicen ellas “no solamente se trata de cuidar a nuestras propias familias sino pensar en las de los demás y también, en cómo un pequeño descuido o acto de irresponsabilidad, puede afectar al personal de la salud el hecho de ir a urgencias sin tomar las medidas”. ¡Conózcalas!

¡Firmes mientras tengan protección!

Tatiana Martínez está en todo. Es la coordinadora del laboratorio de la clínica y coordina no sólo en la parte administrativa, sino también en la asistencial. Su día de trabajo consiste en procesar muestras, hacer informes para el laboratorio departamental, encargarse del tema de salud pública, entre otras labores.

La profesional cuenta que la preocupación aumentó con el hecho de entrar a la fase de mitigación, es decir, cuando cualquier persona puede estar contagiada sin presentar síntomas y estar contagiando a otros.

Lea también: Barrancabermeja ya cuenta con su laboratorio para la detección del Covid-19.

“Nosotros aparte de tomar muestras y de atender personas contagiadas con Covid-19, recibimos todo tipo de pacientes. Entonces, hay miedo en la atención, hay zozobra, porque estamos expuestas, más que nada porque tomamos la muestra, tenemos que decirle al paciente que abra la boca y nos podemos contagiar fácilmente si no tenemos todos los elementos de protección”.

Elementos difíciles de encontrar, pues aunque el centro de salud tenga los recursos necesarios, ya no hay insumos suficientes.

“Hasta el momento hemos tenido los elementos de protección, pero nuestro mayor miedo es que las fábricas que los hacen no den abasto y no se consigan esos insumos, no va a ser un tema de recursos, sino de escases con el que no podemos lidiar”.

“Estamos arriesgando nuestras vidas y nuestras familias por prestarle una atención a las personas, entonces, les pedimos paciencia”.

Por eso, fue enfática en afirmar que en el momento en que no cuenten con los insumos de protección, dejarán de tomar muestras porque todas las bacteriólogas del laboratorio tienen hijos y velar por ellos es su prioridad.

“Soy casada y tengo dos hijos. Un niño de 5 años y una niña de 2. Mi mayor miedo es que mi hijo al año tuvo una enfermedad autoinmune, el síndrome de Kawasaki, aunque no tuvo una complicación, a él se le hacen estudios una vez al año porque su sintomatología puede cambiar, entonces, el virus (coronavirus) le hace más daño a las personas que tienen otras enfermedades de base”.

“Mi miedo es llegar a contagiarme, traer el virus a la casa y que afecte a mi hijo y lo mate”.

“Siempre me encomiendo a Dios”

De 18 años ejerciendo como bacterióloga, lleva 11 en la Clínica Guane y es la primera vez que Gloria Rodríguez, siente tanto miedo.

Y claro, se debe más a que reside con sus papás, ambos de 73 años (su madre es hipertensa y su papá tuvo cáncer), sus hijos de 11 y 6 años y su esposo.

Aunque ahora son menos las urgencias que se atienden, ya que las personas no están saliendo por temor, el estrés no disminuye. Cada vez que llega un paciente con síntomas respiratorios es una toda una odisea y zozobra al no saber qué esperar.

“Para nosotros cualquier paciente es potencialmente peligroso hasta no demostrar lo contrario. Tomamos la muestra, pero más difícil que tomar la muestra, es quitarnos el traje, debemos ser extremadamente cuidadosas para quitarnos eso bien y evitar el contagio”, dice.

Pero la vida sigue, después de ver a la enfermedad. casi que a los ojos, deben regresar a la realidad y continuar con las muestras comunes de un día normal.

“Mi preocupación más grande es mi familia y mi madre. El miedo es cometer un error que pueda llevarles el virus a la casa y que sea terrible. Cada vez que tomo una muestra es encomendarme a Dios y hacer las cosas de la manera más precisa para no hacer algo que después vaya a lamentar”.

“Cada vez que me voy a trabajar mi familia me motiva, sin embargo, también están asustados, pero eso es lo que nos toca”.

Son más las preocupaciones

De todas las líneas para ejercer la bacteriología, se puede decir que Ana Mujica las ha conocido de cerca durante 25 años ejerciendo.

La carrera no la estudió por curiosidad o por influencia de alguien, lo hizo por su fascinación por la ciencia y confirmó que definitivamente es una carrera hermosa, aunque sea difícil.

“Esta carrera me llamó la atención porque tiene muchas facetas, te puedes guiar por la parte clínica, por la parte de investigación, o de docencia, es una carrera multifacética y como cualquier carrera de la salud, ayudamos a la gente. En esta estamos en contacto con los pacientes todo el tiempo y eso es un talento y una pasión”.

Estar de cerca con la gente, conocerla a fondo y sentir cómo la buscan porque necesitan su ayuda, son de las cosas que más ama Ana de su profesión. Aunque todo el tiempo está expuesta a gérmenes e infecciones, nunca había sentido tanto miedo y vulnerabilidad.

“Es la primera vez que hemos vivido epidemias, la última fue el H1N1, pero no fue tan letal como este Covid-19. Claro que sentimos miedo y temor, somos humanos revestidos de dureza, de coraje y de ánimo, porque si la gente nos busca porque necesita ayuda, no podemos demostrarle lo mismo”, expresó.

Pasar el tiempo frente a frente con posibles infectados, le ha permitido entender cómo la vida ha cambiado. Ahora no se tiene certeza de nada, sólo se trabaja por un objetivo: desempeñar correctamente su trabajo y manejar la humanidad de un paciente lleno de temor.

“Entramos con el traje y vemos la mirada de la gente con miedo con incertidumbre, estamos entre la espada y la pared porque tienes que hacer una cosa, pero al tiempo debes ser humano y entender la otra parte”.

Sus hijas de 26 y 23 años también le preocupan. Su hija mayor está en Estados Unidos y su hija menor la debe esperar en casa pues estaba en un proceso de selección de un trabajo en Bogotá el cual fue cancelado y debió regresar a la ciudad.

“Yo no tengo un solo miedo, tengo varios. Yo me manejo como familia y como profesional, es el miedo de traer el virus a casa, es el miedo de que los pacientes a los que les tomas la muestra salgan positivos y tengan un riesgo de muerte y es el miedo de compartir con nuestros compañeros y que alguno salga contagiado, pero es una misión, para eso estamos y para eso nos formamos”.

“Quiero dejar en mis hijas un legado de fuerza, de valor, de ayuda, un legado a la sociedad donde nosotros somos la primera línea de atención y queremos hacerlo bien”.

Cifra: 5 bacteriólogas laboran en el laboratorio de la Clínica Guane. Además, cuentan con 4 auxiliares.

Dato: El consejo que le dan a la comunidad es que si presentan una urgencia que no pueda esperar, se dirijan a los centros médicos con tapabocas siempre.

Dato: Habitantes de calle han sido los pacientes que más han llegado con síntomas respiratorios.

Así se toman las pruebas

1. El paciente llega a urgencias donde el médico general y la enfermera jefe lo revisan.

2. Si sus síntomas ameritan que debe tomarse una prueba de Covid-19, se solicita la toma al laboratorio donde ya tienen listos los kits de las pruebas.

3. Las bacteriólogas se dirigen hacia el paciente y junto con el médico y la enfermera hacen la toma. Se trata de un hisopado nasofaringeo y orofaringeo el cual se toma con un hisopo (copito) que se introduce en la boca para llegar a la parte posterior de la garganta donde se toma la primera muestra.

4. Posteriormente, con otro hisopo se introduce por la nariz para llegar a la nasofaringe.

5. Se llevan las muestras y las introducen en un medio de cultivo viral, las tapan y las dejan en una cava con hielo que mantenga la temperatura mientras las tomas son remitidas al Laboratorio Departamental de Salud Pública en Bucaramanga.

6. Luego, se remite al paciente a un tercer nivel de atención, sin decirle nada respecto a la muestra mientras es tratado. Una vez llega el resultado se le informa el resultado el cual puede tardar más de una semana.

Publicado por: Darlin Ramírez Leiva

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad